¿Por qué se le atribuye un muerto al discurso más largo del Congreso?

¿Por qué se le atribuye un muerto al discurso más largo del Congreso?

El senador  José Jaramillo Giraldo se despachó al micrófono por seis horas. #HistoriasDelCapitolio

Congreso

Esta foto muestra el Capitolio en 1930. Se ven los vehículos de la época y las piletas que estaban en la plaza de Bolívar.

Foto:

Archivo / EL TIEMPO

Por: Javier Forero
04 de marzo 2019 , 01:34 p.m.

El 7 de agosto de 1946 el entonces presidente del Congreso, el liberal José Jaramillo Giraldo, pasó a la historia por un hecho pintoresco: pronunció el discurso oficial más largo que se haya escuchado en el Capitolio.

El hecho ocurrió durante la posesión del presidente conservador Mariano Ospina Pérez. Jaramillo, quien se caracterizaba por pronunciar largos discursos, rompió ese día su record: se despachó al micrófono durante seis horas.

La intervención del líder liberal fue tan extensa que, según dicen los cronistas de la época de manera jocosa, cobró una víctima: el dramaturgo español Eduardo Marquina, quien había sido enviado por el general Francisco Franco al acto de posesión.

Jaramillo, en su condición de fiel militante del Partido Liberal, decidió saludar al nuevo mandatario conservador haciéndole un minucioso recuento de todas las obras y realizaciones del Liberalismo en 16 años de hegemonía.

Desde 1930 hasta ese año, 1946, el país había tenido únicamente presidentes liberales, de allí el fervor de Jaramillo Giraldo por agitar 'el trapo' rojo ante la llegada de un presidente conservador. 

Pero el español Eduardo Marquina, ajeno a esas controversias políticas, no estaba para esos trotes, ya que padecía problemas de próstata, razón por la cual debía ir al baño con frecuencia.

Dicen que Marquina falleció por su fidelidad irreductible al protocolo

Ese día, para no romper el protocolo, el enviado español, quien llegó a Colombia con problemas renales, se tuvo que aguantar las ganas de orinar durante todo el discurso. Poco después de ese “aguante”, tuvo que salir con apremio de Bogotá hacia Nueva York, con una grave cistitis en desarrollo.

A los pocos días falleció como consecuencia de complicaciones renales o, como dicen los cronistas de la época, por su fidelidad irreductible al protocolo.

El audio de esta muy extensa intervención se conservaba hasta muy poco en los archivos sonoros del Senado de la República. Sin embargo, debido al descuido del material (en la época se graba en acetatos) todas las grabaciones de antes de 1966 quedaron prácticamente inservibles.

Después de esa época, el archivo sonoro se conserva en cintas. 

En los archivos desaparecidos se encontraba, además, el juicio que le hicieron al general Gustavo Rojas Pinilla, entre 1957 y 1958.

#HistoriasDelCapitolio

JAVIER FORERO
Redacción Política

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