Farc en Congreso, cuatro meses en una selva que no conocían

Farc en Congreso, cuatro meses en una selva que no conocían

El partido político hace un balance positivo. Reconoce que apenas están aprendiendo.

Partido Farc

De izq. a der.: Carlos Lozada, Victoria Sandino, Pablo Catatumbo, Marco Calarcá y Olmedo Ruiz, nuevos congresistas del partido Farc.

Foto:

Diego Caucayo / EL TIEMPO

Por: Mateo García
15 de noviembre 2018 , 09:42 a.m.

Una mañana de julio, a los pocos días de llegar al Congreso, Carlos Antonio Lozada, senador del partido Farc, recibió el saludo de uno de los miembros más radicales del uribismo: María Fernanda Cabal.

Lozada bajaba hacia el sótano y Cabal subía. Era inevitable que se encontraran. Mínimo iban a cruzar la mirada. El exguerrillero, sin temor alguno, tomó la iniciativa y le extendió la mano. “Senadora, ¿cómo le va?”, preguntó el congresista de la Farc. Cabal, una de las más críticas del acuerdo de paz, llevaba el bolso en la mano derecha y lo cambió a la izquierda para devolver el saludo. Se dieron la mano.

Fueron menos de 30 segundos cuando estos dos miembros de sectores políticos opuestos tuvieron su primer encuentro por los pasillos del Congreso. Sabían que en cualquier momento iba a pasar.

Sin embargo, Cabal saludó a Lozada pensando que era un miembro del Centro Democrático.

Al otro día, ya en la Comisión Primera del Senado, de la que ambos son miembros, la uribista se quedó mirando fijamente a Lozada. Él, otra vez sin temor, fue a saludarla.
“¿Usted fue con el que me saludé ayer?”, preguntó Cabal. Lozada asintió. “Cuando yo le di la mano estaba convencida de que saludaba a un edil del Centro Democrático, se parecen mucho, pero después de que di dos pasos volteé a mirar y dije ¡este es Lozada!”. Los dos se rieron.

En ese momento, relata el senador de la Farc, rompieron el hielo y desde entonces tienen un trato amable.

La llegada al Congreso

Desde el 20 de julio del 2018, cuando ocho parlamentarios de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc) llegaron al Congreso de la República, escenas como estas son cotidianas en el Capitolio nacional.

Arribaron a una selva totalmente desconocida para ellos. La época de andar con fusil en mano y hacer emboscadas terminó, ahora se mueven por los pasillos del Capitolio con libros y documentos en la mano para defender sus ideas con argumentos. La disputa con sus más fuertes contradictores ahora es dialéctica. Esa es una escena cotidiana luego del acuerdo de la exguerrilla y el gobierno de Juan Manuel Santos, que permitió su ingreso a la política.

Carlos Lozada

El integrante del partido Farc Carlos Antonio Lozada en la instalación del Congreso, el pasado 20 de julio. 

Foto:

Mauricio Dueñas Castañeda / EFE

Al Senado llegaron Pablo Catatumbo, Victoria Sandino, Carlos Antonio Lozada y Sandra Ramírez. En la Cámara están Sergio Marín, Jairo Quintero, Marco Carlarcá y Olmedo Ruíz. En ese grupo faltan Iván Márquez, quien no se posesionó y hace varios meses se desconoce su paradero, mientras que la curul de Jesús Santrich en la Cámara sigue vacía, pues él está preso mientras se adelanta una investigación en su contra por narcotráfico.

Aunque unas semanas antes de posesionarse estos congresistas hicieron un diplomado de 80 horas con la Universidad del Rosario y la Nacional, son conscientes de que es en el día a día que está el verdadero aprendizaje.

“Más allá de eso, el verdadero curso lo hace uno es aquí. Hablando de esos temas, el Secretario General del Senado nos decía: 'mire, está bien el diplomado, pero el curso lo van a hacer ustedes es aquí en la vida práctica, diaria, porque esto tiene una serie de mecánicas que en un diplomado es imposible darlas'. Es en el ejercicio diario en el Congreso que se ve cómo hay una serie de rituales o de prácticas para usted saber en qué momento interviene, cómo pide la palabra, en qué condiciones la pide. Incluso, hasta en qué momento puede retirarse para desbaratar un quorum”, comenta Lozada, uno de los jefes del partido.

Al inicio de la legislatura, y en compañía de la bancada alternativa, radicaron 14 proyectos con los que buscan reconocer a los campesinos como sujetos especiales de derecho, condonar las deudas en el Icetex y prohibir el fracking, entre otros.

No obstante, como Farc presentaron un proyecto con el que buscan que haya un tratamiento penal diferencial para los campesinos cultivadores de hoja de coca. Y, frente a las iniciativa de los demás partidos, su principal objetivo es defender los acuerdos de paz y velar por su implementación.

Para su trabajo parlamentario cada congresista tiene un equipo cercano de cuatro personas, pero, a diferencia de las demás bancadas, ellos comparten a los asesores.

En total son 28 profesionales de distintas áreas que los ayudan a comprender el impacto y la relevancia de cada tema que se discute.

Así los ven los demás congresistas

Estos meses en el Congreso han sido de adaptación. Ellos, al igual que todo partido nuevo, explican congresistas veteranos, están sin conocimiento del mundo político, electoral y parlamentario.

Pese a eso, coinciden otros congresistas, la bancada de la Farc está entre las más juiciosas. Siempre están dispuestos a aprender y se documentan para cada sesión, cuando hablan lo hacen con argumentos y siempre son amables con sus colegas.

“Tengo buena imagen de ellos, buena impresión de su trabajo y de su actitud. Yo a ellos los comparo más con los nuevos y creo que todo el mundo está en una curva de aprendizaje y arranque”, cuenta la congresista de Alianza Verde Angélica Lozano.

Los veo en una suma de inexperiencia y ambiente hostil que los ha recibido injustamente

Así, poco a poco, ha venido cambiando la imagen de ellos en el legislativo, pues muchos pensaban que por venir de la guerra, su actitud sería otra.

Lozada, considerado por sus colegas como el Farc “más pilo” y el “más destacado”, argumenta que esa disciplina la tienen “por nuestra procedencia. Somos gente muy disciplinada”.

Congreso de la República

Senadores del partido Farc en la plenaria del Senado.

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EL TIEMPO

Rodrigo Londoño y Carlos Antonio Lozada

Los exmiembros del partido de Las Farc Rodrigo Londoño (i) y Carlos Antonio Lozada (d) asistieron a una reunión con el presidente de Colombia, Iván Duque en el Palacio de Nariño, en Bogotá.

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EFE / Leonardo Muñoz

Paloma Valencia y Carlos Lozada

Paloma Valencia y Carlos Lozada en la Comisión Primera del Senado.

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Rueda de prensa Farc

Congresistas de la Farc en una rueda de prensa

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Senado

Militares en la JEP, el primer acuerdo de Uribe con opositores

Congresistas de la Farc participaron de una reunión con representantes de cada partido para definir una modificación a la JEP. Allí estuvieron, entre otros, Gustavo Petro, Iván Cepeda y Álvaro Uribe

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Archivo particular

De igual forma explica, en medio de risas, que al estar en la Comisión Primera del Senado está haciendo un posgrado en derecho constitucional sin haber estudiado derecho. “Aprende uno enormemente de todos ellos. Y he encontrado muy buena disposición, mucho respeto, reconocimiento, en general de todos, el Presidente (de la Comisión), el Secretario es un hombre muy asequible, muy dispuesto a brindarle a uno todos sus conocimientos”.

Asegura que parlamentarios como Roy Barreras, Rodrigo Lara, Armando Benedetti y Roosvelt Rodríguez lo han asesorado. A ellos se suman personajes como Gustavo Bolívar, Iván Cepeda y Gustavo Petro. “Algunas veces se dejan guiar, otras no”, comentan quienes los han acompañado.

Con el uribismo, por el contrario, han sido distantes pero el diálogo, poco a poco, ha comenzado. De hecho, al comienzo del periodo, una de las escenas que más llamó la atención fue la de Lozada contando los votos de la elección del presidente de la Comisión Primera del Senado con Paloma Valencia.

Ahí, con todos ellos, han aprendido las ‘mañas del congreso’. Por ejemplo, allá hay “dos momentos, una es la discusión sin cámaras y otra es la discusión cuando prenden las cámaras, eso se vuelve es una puesta en escena y eso obliga a que cuando usted ve un papayaso interviene, no está interviniendo incluso para la Comisión sino que le está hablando a los hipotéticos televidentes que haya. Es aprovechar para enviarle un mensaje a un sector o al país. Entonces esos son aprendizajes que hay que hacer”, asevera el senador de la Farc.

También se han encontrado con un ambiente hostil de quienes no les perdonan los actos cometidos en el pasado y en cada debate aprovechan para recordarles lo que hicieron. Aunque no solo ha sido por parte del Centro Democrático. Cuentan algunos congresistas que miembros de la izquierda, al principio, tomaron un poco de distancia con los exguerrilleros.

“La idea nuestra era arroparlos, mostrarles que el camino que habían elegido era el correcto”, dice el senador Gustavo Bolívar, de los Decentes.

Diría que sobre todo es de aprendizaje

Bolívar recuerda que uno de los miembros de la Farc, cuyo nombre se reserva, al enterarse de que este donaba su sueldo a comunidades desfavorecidas, el exguerrillero le pidió que diera ese dinero a un pueblo específico, pues ellos, como guerrilla, “le dieron muy duro” durante el conflicto.

Lo más importante es que son reconocidos como partido. La prueba más diciente es que hicieron parte del encuentro de todas las fuerzas políticas con el presidente Iván Duque en la Casa de Nariño para discutir los resultados de la consulta anticorrupción. Asistieron Rodrigo Londoño, ‘Timochenko’ y Lozada.

Así mismo, hicieron parte del histórico encuentro en el Congreso para modificar la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Estuvieron en una misma oficina con Álvaro Uribe Vélez, Paloma Valencia, dos de sus contradictores y Gustavo Petro. Ese día, aunque no compartieron lo pactado, hicieron parte de la discusión.

El balance

Los miembros de la Farc, en cabeza del senador Lozada, creen que estos casi cuatro meses en el congreso han sido positivos.

"Diría que sobre todo es de aprendizaje. Por un lado una de nuestras perspectivas es aprender, adaptarnos, comprender todo el potencial que hay en este escenario para el desarrollo de la actividad política de cualquier partido y de cómo sacar el mejor provecho de esa presencia en función del proyecto político que hemos venido presentando. También que el país y las otras fuerzas políticas y los distintos sectores se acostumbren a vernos como parte de esa realidad política que hoy en día constituimos", dice Lozada.

Y es que su presencia en el Congreso, en palabras de Roy Barreras, uno de los grandes defensores de los acuerdos de paz, “representan la realidad posible de la paz para quienes dejan las armas, pero también los veo en una suma de inexperiencia y ambiente hostil que los ha recibido injustamente, en mi opinión, porque si no se estimula la dejación de las armas para hacer política sin armas, pues se está negando el espíritu de cualquier acuerdo de paz”.

Por ahora, los congresistas de la Farc se están preparando para, en el futuro, “tener la posibilidad de presentarle al país nuestras propuestas”.

MATEO GARCÍA
REDACCIÓN POLÍTICA

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