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Aumentar la licencia de paternidad, un buen negocio para el país
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Países donde se otorgan más días de licencia de paternidad

123rf

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Aumentar la licencia de paternidad, un buen negocio para el país

Proyecto aumenta de una a cinco semanas el tiempo de los hombres para estar con el recién nacido.

Es usual en nuestra cultura oír a hombres hablar orgullosos de que ‘ayudaron’ a sus parejas porque lavaron los platos, cambiaron un pañal o fritaron un huevo. Pero es también cada vez más frecuente –y esperanzador– oír a hombres queriendo construir el vínculo natural con sus hijos, haciendo planes sobre las implicaciones de la paternidad en su carrera y hablando sobre cómo redistribuir los roles de cuidado.

Pensando en eso, la semana pasada, el Congreso aprobó el proyecto de ley de licencia parental compartida. ¿De qué se trata?

(Vea también: Así funcionaría la ampliación de la licencia de paternidad)

El proyecto incorpora la figura de la licencia compartida. Las parejas podrán pactar la distribución de una parte de sus semanas de licencia para estar con su hijo recién nacido. Esto significa que, de las 18 semanas de maternidad (que se amplían ahora a 20 para las madres de bebés con discapacidad), cada pareja podrá definir de común acuerdo cómo distribuye las últimas 6 semanas.

También se crea la licencia flexible. 
Trabajadores y empleadores podrán pactar que una porción del periodo de licencia parental se duplique en duración, a cambio de que el beneficiario trabaje medio tiempo en ese periodo. Pueden usarlo las mujeres a partir de la semana 13 de licencia y los hombres, a partir de la segunda semana de licencia.

Pero sin duda, el núcleo del proyecto es la ampliación de la licencia de paternidad. Hoy los padres, gracias a la Ley María, tienen 8 días hábiles de licencia. Una vez se expida esta ley, serán dos semanas, que aumentarán progresivamente a cinco semanas en la medida en que se vaya reduciendo el desempleo.

Todos estos beneficios aplican por igual para los distintos tipos de familia: matrimonios convencionales, uniones de hecho, parejas del mismo sexo y padres de hijos adoptivos. Y aplican no solo a quienes tienen un contrato laboral formal, sino también a trabajadores de prestación de servicios.

¿Por qué nivelar la cancha entre las licencias de maternidad y paternidad? En primer lugar, porque hay evidencia sólida que demuestra que licencias de maternidad largas y licencias de paternidad
cortas impactan negativamente el acceso de mujeres en edad reproductiva al mercado laboral.

Según el estudio ‘Los efectos de beneficios obligatorios de maternidad y embarazo en los salarios y el empleo de las mujeres en Taiwán’, la licencia obligatoria de maternidad afecta a las mujeres disminuyendo su salario hasta en un 10 por ciento, en comparación con el de los hombres; y existe una reducción en el empleo de alrededor del 15 por ciento en mujeres jóvenes comparado con hombres jóvenes.

En Colombia, la ampliación de la licencia de maternidad aumentó la probabilidad de informalidad laboral de las mujeres en un 0,8 por ciento
y la probabilidad de inactividad en un 0,9 por ciento, según el estudio que hicieron en 2016 Ana María Tribín, Carmiña Vargas y Natalia Ramírez, desde el Banco de la República.

José Daniel López y Juanita Goebertus, autores del proyecto que aumenta licencia de paternidad

Foto:

EL TIEMPO

Eliminar factores de discriminación laboral en contra de las mujeres es especialmente importante en tiempos de pandemia y de paro nacional. Según el Dane, el desempleo de las mujeres es ahora 8,3 puntos porcentuales mayor que el de los hombres, el 30,1 por ciento de las mujeres jóvenes están desempleadas y alrededor de 2,2 millones de mujeres jóvenes colombianas ni estudian ni trabajan.

Así mismo, según la Encuesta Nacional de uso del Tiempo Libre del Dane, las mujeres realizan en promedio 8 horas diarias de trabajo no remunerado, mientras que los hombres apenas un poco más de 3.

En segundo lugar, aumentar la licencia de paternidad también deja el mensaje de que criar también es asunto de hombres. Este proyecto de ley es un reto a los roles de género tradicionales. Según el Dane, en 2020, las mujeres realizaron el 76,2 por ciento del trabajo no remunerado de cuidado en el hogar. Las nuevas masculinidades implican una participación mucho más activa de los hombres en la crianza de sus hijos y, en general, en las labores de cuidado no remuneradas. Los hombres deben dejar de creer que ‘ayudan’ en la crianza de sus hijos. Más bien, son socios 50-50 en este proyecto. Y la legislación de licencias parentales debe empezar a caminar hacia allá.

(Además: ‘Criar a los hijos también es de hombres’: López)

No en vano, otros países del mundo se han tomado muy en serio la duración de la licencia de paternidad. En Japón y Corea del Sur, por ejemplo, pasaron de 0 a 52 semanas en los años 2008 y 2010, respectivamente. Y entre los países de la Ocde, el promedio es de 8,5 semanas.

También hay que tener en cuenta la experiencia de empresas como Johnson & Johnson, Procter & Gamble y Sanofi, que han ampliado de forma voluntaria las licencias de paternidad. La experiencia ha demostrado que avanzar hacia la paridad en las licencias genera más diversidad en su talento humano, mayores índices de retención de sus trabajadores y aumenta la productividad. Además, las licencias de paternidad más largas significan mejores ingresos para el hogar y, según la Universidad de Oslo, mejores rendimientos escolares de los hijos.

Ya se terminó el trabajo en el Congreso y la ley seguramente será promulgada por el Presidente en las próximas semanas. Aquí fue clave el trabajo de aliados como la Embajada de Suecia en Colombia; el exministro y exsenador Juan Lozano, autor de la Ley María, que creó por primera vez la licencia de paternidad en Colombia; las mujeres de Women in Connection, Paridad Ya, Somos Muchas y ONU Mujeres, que incidieron en que este proyecto fuera una realidad. También fue notable el papel de los coordinadores ponentes en Senado y Cámara: los liberales Laura Fortich y Juan Carlos Reinales.

Pero el reto va más allá. Las leyes por sí solas no cambian la cultura. Según el Ministerio de Hacienda, cerca del 50 por ciento de los hombres colombianos deciden no disfrutar de su licencia de paternidad. En países como el Reino Unido, Brasil y Japón, las tasas de renuencia fueron del 16, 27 y 35 por ciento, según encuesta realizada por Promundo y Unilever.

De esta manera, de nada servirá ampliar la licencia de paternidad si en los hogares no somos conscientes de la necesidad de revaluar los roles tradicionales de género. Ese es el caldo de cultivo de la violencia intrafamiliar y de la profunda desigualdad de género en materia laboral.

Por fortuna, vamos cambiando de chip. Según una encuesta de la firma McKinsey de este año, realizada en 10 países distintos, el 63 por ciento de los hombres consideran “muy significativas” las actividades con sus hijos.

JUANITA GOEBERTUS Y JOSÉ DANIEL LÓPEZ
Representantes a la Cámara

¿Quién asume los costos?

A pesar de los beneficios del proyecto, que en los próximos días será ley, la ampliación de la licencia de paternidad implica costos laborales y fiscales.

En una audiencia pública a finales del año pasado, voces empresariales expresaron su preocupación por los costos que la ampliación de la licencia de paternidad podría acarrear para el sector privado.

Además, según un documento del Ministerio de Hacienda, conocido por EL TIEMPO, este aumento también eleva los costos para el sistema de salud, que es el que asume el pago de las licencias.

En 2019, 53.193 personas recibieron licencia de paternidad, con un costo para el sistema de seguridad social en salud de 41.792 millones. El costo estimado por semana adicional, asumiendo que no se amplía el universo de beneficiarios, es del orden de 24.583 millones anuales.

Adicionalmente, según el documento, “el incremento en los beneficios propuestos por la iniciativa legislativa constituye un incentivo poderoso para que (los padres) reclamen la licencia correspondiente, lo que traería un costo adicional potencial”.

Para resolver esta tensión, el proyecto estableció una fórmula de crecimiento progresivo. Una vez la ley entre en vigor, los hombres tendrán dos semanas de licencia, pero por cada año en el que en enero el desempleo disminuya un punto porcentual, eso habilita un incremento en una semana de la licencia de paternidad y así irá aumentando hasta llegar al máximo de cinco semanas.

Adicionalmente, según conoció este diario, el Ministerio de Hacienda se comprometió a apropiar recursos para cubrir este incremento, siempre y cuando se establezca el límite de cinco años.

Este esfuerzo fue apoyado por ONU Mujeres, que publicó un informe en el que señala que “un estudio realizado en Estados Unidos halló que, en promedio, los ingresos de los hombres se incrementaron en más de 6 por ciento cuando tenían niños o niñas cohabitando con ellos, mientras que los de las mujeres decrecieron en 4 por cada niño o niña que tenían. Esto se relaciona con nociones de género que consideran que los padres son más estables y comprometidos con su trabajo cuando tienen una familia”.

REDACCIÓN POLÍTICA

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