Secciones
Síguenos en:
Negando las vacunas

Negando las vacunas

Las vacunas aprobadas contra el covid-19 sí son lo que las campañas de salud pública han prometido.

22 de julio 2021 , 08:29 p. m.

Por el año 1982 tuve largas discusiones sobre el sida y el VIH con un buen amigo, médico e investigador científico. Llegaban unos pocos reportes desde Estados Unidos sobre una enfermedad extraña, aparentemente infecciosa, que afectaba a poblaciones de hombres homosexuales. Mi amigo enfáticamente afirmaba que era una noticia insensata. 

El sentido común no le permitía imaginar que una enfermedad escogiera personas por su inclinación sexual. Además, el hecho de que la noticia llegara del “imperio” lo reafirmaba en su convicción de que se trataba de un bulo.
Hoy hay muy pocas personas que piensan como mi amigo, pero las hay. El virus fue reconocido, el mecanismo molecular de la infección se dilucidó y permitió desarrollar tratamientos muy efectivos, la epidemia no era estadounidense y adquirió dimensiones de catástrofe en el África subsahariano. Pero todavía hay negacionistas que ofrecen premios a quien demuestre ‘de verdad’ que el sida es causado por un virus.

Eso muestra que los consensos en ciencia son solo eso, consensos, no unanimidad. Hay algunas teorías que a punta de responder intentos de refutación fallidos han logrado convencer a casi todo el mundo; pero entre millones de profesionales y de investigadores es imposible no encontrar alguien que dude. La prensa científica publica diversas opiniones, así que quien quiera encontrar una que disienta sobre la efectividad de las vacunas la encontrará, sin que eso refute un consenso bien establecido.

El sentido común a veces hace trampa. La condición de científico o experto tampoco otorga infalibilidad. Conozco físicos, químicos y matemáticos a quienes su fe religiosa no les permite ‘creer’ en la evolución. Algún amigo doctor en matemáticas me advertía que llevar el teléfono en el bolsillo izquierdo podía provocarme un paro cardiaco. Sabía mucho de matemáticas, pero poco de fisiología (y de física).

Los expertos dominan un área del conocimiento que es cada vez más estrecha. El alcalde de Cali, por ejemplo, es médico; sin embargo, al principio de la pandemia anunció que traería un equipo de epidemiólogos cubanos, desconociendo algunas de las escuelas de epidemiología más sólidas del país, que están en Cali; luego afirmó que trataría a los enfermos con interferón, y por último hizo campaña por el uso de la ivermectina. No obstante su profesión, se equivocó en todo; más que otros alcaldes que son abogados o ingenieros.

Hay varios niveles en la ciencia. El más fundamental nos permite comprender; otros nos ayudan a resolver problemas. El desarrollo de vacunas es uno de esos. En una primera etapa teórica se usan conocimientos e información para diseñar una vacuna que podría funcionar. En otra etapa, de laboratorio, se hacen pruebas en cultivos, animales y voluntarios, que dan indicios de que efectivamente puede servir. En otro paso se demuestra con rigor estadístico que no causa daños inmediatos y evidentes. Finalmente, en pruebas más amplias y prolongadas se demuestra que quienes reciben la vacuna reaccionan inmunológicamente contra el patógeno, no sufren daños secundarios y quedan, en alguna medida, protegidos contra la enfermedad. Son procesos rigurosos que dan una seguridad razonable. La ciencia raramente genera certezas absolutas, pero disminuye radicalmente el riesgo de cometer errores. Las vacunas aprobadas contra el covid-19 sí son lo que las campañas de salud pública han prometido.

Quien quiere encontrar argumentos en contra, y se esfuerza buscándolos como agujas en un pajar, algo encontrará. En la red pescará testimonios de algún experto, en algún lugar, que opina lo contrario. Ese buscador de objeciones no es más sabio, es un sofista que se cree avispado, y que lo que hace en el fondo es sacrificar el bien común por vanidad.

MOISÉS WASSERMAN
@mwassermannl

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.