Hoy más que nunca, un grito contra la tortura legalizada

Hoy más que nunca, un grito contra la tortura legalizada

La más reciente sentencia de la Corte sobre corridas de toros significa un retroceso en Colombia.

En Medellín, activistas de AnimaNaturalis rechazarán corridas

La más reciente sentencia de la Corte Constitucional sobre corridas de toros significa un retroceso en Colombia.

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Jaiver Nieto Álvarez / El Tiempo

Por: Natalia Parra / Plataforma ALTO 
23 de agosto 2018 , 07:26 p.m.

La más reciente sentencia de la Corte Constitucional sobre las corridas de toros significa un absurdo retroceso en Colombia. El alto tribunal sigue sin escuchar el grito generalizado por parte de la sociedad colombiana, y en cambio continúa favoreciendo los intereses de quienes se lucran del maltrato animal. De una actividad en la cual se contempla cómo un grupo de hombres con armas cortopunzantes torturan con sevicia a un ser sintiente, hasta llevarlo a la muerte.

Para las organizaciones que han luchado por impedir este tipo de actividades, se trata de un fallo anunciado. Se conoce ampliamente que en el país el lobby y el poder taurino permean cada una de las esferas del Estado, sin hablar de la línea conservadora de la nueva Corte Constitucional.

La solicitud de nulidad interpuesta por la Corporación Taurina de Bogotá, alegaba la “supresión de la tauromaquia como una manifestación cultural y como una expresión artística del ser humano”. Sin embargo, es un mito que las corridas de toros sean una expresión artística. En las artes se representa la muerte, pero en la tauromaquia la muerte es real. Se asesina con crueldad a un ser que no pidió nacer para que le quitaran la vida. De hecho, más de una vez, los artistas, los de verdad, han salido contrariados a defender y mantener limpio de sangre el concepto de arte.

Además, no se trata de una de una minoría, como lo han asegurado los taurinos. Hablar de minorías a partir de lo cuantitativo es desconocer las discriminaciones e inequidades históricas a las que han sido sometidos numerosos grupos sociales, que incluso se han visto ofendidos con las afirmaciones de los taurinos, atribuyéndose semejante concepto.

También se ha manoseando el concepto de libertad. Pretenden que se entienda que tienen libertad para ser crueles. Olvidan que la libertad propia termina cuando se afecta la libertad del otro, en este caso, la de un ser que no puede defenderse en medio de un ejercicio de dominación, que de paso es un pésimo mensaje en términos educativos.

Es así como en la tauromaquia los animales son víctimas, en la medida en que a la víctima se le perpetra un daño de manera injustificada, innecesaria, sorpresiva y sistemática. Es falaz afirmar que criar al toro con dedicación para luego matarlo ritualmente bajo tortura en la plaza, sea reivindicarlo. Cabe mencionar, que pese a que estás actividades han venido reproduciéndose culturalmente, todas las prácticas culturales están sujetas a revisión por parte de la sociedad y la ética.

Ninguna práctica cultural es de por sí correcta o incorrecta, sino que la sociedad, dependiendo de la época, de la ciudadanía y del tipo de sociedad que quiera construir, va juzgando si estas son aceptables o no. La tauromaquia en este momento es una práctica cultural anacrónica frente a las formas de relacionamiento con los animales no humanos, ya que la ciencia, la filosofía y la evolución moral de las sociedades han venido reconociendo que los animales son seres sintientes, con intereses y capacidades. Ninguna tradición por encima de la razón.

Los taurinos procuran desesperadamente escapar de la sanción moral del país a la cual ya están sometidos. Aunque se trata de un cruel fallo el de la Corte, la Plataforma ALTO y la Fundación Franz Weber continúan firmes en la defensa de la vida de la mano de una ciudadanía cada vez más consciente y que quiere un país en paz, que un día espera lograr un pacto social para que en la nación pacífica con la que se sueña, toreros, rejoneadores y novilleros por fin dejen las armas, y así Colombia deje ser uno de los ocho países del mundo donde la tortura siga avalada a partir del concepto de legalidad.

NATALIA PARRA
Directora de Plataforma ALTO​@NataliaParraOso

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