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La restitución de tierras, el derecho a regresar / Opinión
Andrés Castro, Unidad de Restitución de Tierras

Andrés Castro, director general de la Unidad de Restitución de Tierras.

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Unidad de Restitución de Tierras

La restitución de tierras, el derecho a regresar / Opinión

Es una imagen recurrente y conmovedora, el llanto emocionado y agradecido de miles de campesinos por la incredulidad de estar allí de nuevo, en su tierra, donde siempre se sueña con estar.

Es la conmoción por la evidencia de que sí se puede hacer justicia en Colombia. Y que la restitución de tierras es una herramienta potente y real para la reparación del daño causado por una violencia injustificable que las despojó forzosamente de esos predios que trabajaron por años con honestidad. La restitución es su derecho al retorno.

Una víctima no es una cifra más, no es una estadística triste de la historia de nuestro país. Éstas nos sirven para mostrar la magnitud del drama y el impacto que produce cuando existe voluntad política y determinación para hacerlo.

Esto es lo que ha ocurrido con la Ley 1448 de 2011 o Ley de Víctimas y Restitución de Tierras que este año cumple 9 años de su implementación y le ha permitido a más de 70 mil colombianos retornar a sus parcelas y así, recuperar sus vidas y espíritus atropellados por la guerra.

Aunque el retorno a la tierra es el bien más preciado para sus beneficiarios, estos poco pueden hacer con ella si no cuentan con un decidido apoyo financiero y técnico

Y en este punto es donde los números se quedan cortos ante la evidencia de estas vidas y estos espíritus con los cuales nos encontramos a diario en todos los puntos de la geografía nacional. Ellos son nuestro motor: doña Irene Montañez, Silver Polo, Segundo Chitán, Efraín Pencue, Margarita Fernández, la familia Tobón o el Consejo Comunitario de la cuenca del Río Yurumanguí en la Costa Pacífica, son solo algunos de los beneficiarios de este reto monumental que busca devolverle las hectáreas arrebatadas en décadas pasadas a sus legítimos dueños.

La tarea, un compromiso moral y jurídico, se ha dado de manera gradual y progresiva con una curva de aprendizaje que hoy ha alcanzado la madurez suficiente por la experiencia y el conocimiento adquiridos para atender de manera uniforme y sistemática las solicitudes en restitución de tierras.

Nadie imaginaba cuando se delineó la Ley lo que significaría rastrear la propiedad de los bienes despojados, ya que por mucho tiempo la tenencia de la tierra marcó sus límites “a dedo”. En esto, la Unidad de Restitución en su metódica labor de investigación en terreno sobre cada una de las reclamaciones presentadas ha contribuido en la actualización del catastro rural de la mano del Instituto Geográfico Agustín Codazzi.

Gracias a ello en estos años, 5.758 fallos han sido proferidos por los jueces y magistrados especializados en restitución para campesinos y comunidades étnicas y, a través de estas sentencias se han devuelto más de 380 mil hectáreas de tierra a sus propietarios.

No obstante, una meta de tal magnitud y con vigencia hasta 2021, a los diez años de la Ley, ha implicado que la Corte Constitucional expresara que de no realizarse una prórroga se producirían graves consecuencias para los derechos de las víctimas (sentencia C-588 de 2019).

Para ello le pidió al Congreso ampliar su rango de acción, aunque si no lo hace, queda automáticamente prorrogada hasta el 7 de agosto de 2030. Un tiempo apenas justo, porque al concluir el proceso, estaríamos hablando de la devolución de más de 3 millones de hectáreas, algo nunca visto en Colombia.

De no realizarse una prórroga se producirían graves consecuencias para los derechos de las víctimas

Todos hemos aprendido, los años han demostrado que aunque el retorno a la tierra es el bien más preciado para sus beneficiarios, éstos poco pueden hacer con ella si no cuentan con un decidido apoyo, financiero y técnico, para crear espacios sostenibles.

Por ello, la apuesta de la Unidad son los proyectos productivos para los restituidos. No solo para impulsar su bienestar económico sino para acompañarlos en su paso de víctimas a empresarios del campo.

En ese tránsito, varios de estos proyectos han recibido cooperación internacional, más de $120.500 millones han sido invertidos para implementar 4.462 proyectos de ganadería, apicultura, avicultura, piscicultura, porcicultura y cultivos de hortalizas, plátano, yuca, ají y teca, entre otros. Y se han firmado 513 acuerdos de comercialización con estrategias de agricultura por contrato apoyadas por el Ministerio de Agricultura.

Porque el interés mayor de todos es que estas comunidades se asocien y se conviertan en empresarios del campo, emprendedores o productores orgánicos. Muchos ya han demostrado su talante y son proveedores de cadenas de restaurantes, exportadores de cafés especiales o de pimienta calidad Putumayo.

La Unidad de Restitución de Tierras se ha convertido en uno de esos depositarios de los pilares de un gobierno que propende por la paz con legalidad, el emprendimiento y la equidad, tiene claro que es una entidad que va más allá de un discurso de campaña al ser una política de Estado, sólida y comprometida en su cumplimiento. Es un paso definitivo hacia una nueva Colombia.


ANDRÉS CASTRO
*Director general de la Unidad de Restitución de Tierras.

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