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La primera línea

La primera línea

Ya tenemos unos 60 precandidatos, que también se sienten en ‘primera línea’ para la presidencia.

16 de julio 2021 , 08:25 p. m.

Se puso de moda, como el mismo tapabocas, la ‘primera línea’. Tomó vuelo, e incluso pertenecer a esa protesta sin rostro se puede estar volviendo, para muchos jóvenes desorientas o manipulados, un peligroso incentivo para desfogar resentimientos.

Es un pequeño pero ruidoso reflejo de la difícil situación política y social de este país. A casi un año de que nuestro Presidente músico tome su guitarra y nos cante “chao, chao, adiós”, ya tenemos unos 60 precandidatos, que también se sienten en ‘primera línea’ para la presidencia.

Hasta a mí me dan ganas, decía un viejito de cien años. Y mi movimiento, el Polvo Democrático, me quiere lanzar. En especial me lo piden ellas, porque aquí defendemos a las mujeres, que en Colombia son agredidas de muchas formas, olvidadas y revictimizadas.

Hay candidatos a porrillo. Y eso que para gobernar un país como el nuestro se necesita ser casi milagroso, tener a Dios como vicepresidente y a Rambo como ministro de Defensa. Y más cuesta arriba con las secuelas de esta pandemia que ya se ha llevado a 115.000 colombianos, que ha dejado pobreza y más miseria, con un desempleo de 15,9 por ciento, con una crisis económica y social sin precedentes, corrupción, narcotráfico, 240.000 hectáreas coca. No sigo que me asfixio.

Les diría a todos los jóvenes que la ‘primera línea’ es la de un metro, o la de un tren, o del TransMilenio que los lleva estudiar, o la de una propuesta.

Pero el poder, así no vayan a poder, seduce. Según me dijo un brillante politólogo, se lanzan muchos porque esa es la democracia, la estructura de los partidos y el ejercicio natural de la política. Pero me explicó que en esta ‘primera línea’ no todos son candidatos reales, con trayectoria, reconocimiento de las bases, liderazgo e imagen nacional. Es decir que hay muchos que solo quieren poner a sonar su nombre, lo que les servirá para campaña al Congreso o para hoja de vida.
Yo no soy candidato real, sino de Vado Real, a pesar de que puedo ser ‘el que diga Santos’. Pero tal vez no gaste pólvora en gallinazo, ni tinta en firmas ni plata de donde no hay. Eso deberían hacerlo muchos.

Lo ideal sería que por única vez, dada la crisis social y económica que vivimos, hubiera conciencia y que no se gaste un presupuesto nacional en campañas. ¿Será imposible, por este país, que haya unidad entre partidos afines para ahorrar candidaturas y gastos en primera vuelta, revuelta y volteretas?

Hay que hacer campañas austeras; eso sí, yendo hacia la gente, escuchando sus necesidades. Yo el único discurso que he pronunciado fue en un entierro, y creo que lloró hasta el difunto. Pero si me lanzo, con el dinero de la campaña hago un hospital, o un par de escuelas, y mi campaña será a pie. Y como a pie juntillas cumpliré, oee, oee, vote por Noé.

Yo llamaría a la juventud a proponer cosas, a cuidar el presupuesto, a vigilar las obras, a participar. Los invito a que su protagonismo sea por ideas, por hacer listas serias al Congreso, por creadores.

Mi campaña y mi gobierno serían enfocados a lo social, a lo humano, al campo, a la mujer, a la paz. Y en general invitaría a los políticos a no polarizar. Invitaría a todo el país a que nos matemos, pero de la risa. Y a que nos desarmemos, pues, como dijo Martin Luther King: “Una nación que gasta más dinero en armamento militar que en programas sociales se acerca a la muerte espiritual”.

Les diría a todos los jóvenes que la ‘primera línea’ es la de un metro, o la de un tren, o del TransMilenio que los lleva estudiar, o la de una propuesta. ¿Me lanzo?

* * * *

Adiós, maestro Germán Castro Caycedo. Su estilo de periodismo investigativo, su respetable trayectoria en el oficio, su calidad como escritor y como persona perdurarán por siempre. Hará mucha falta en ese callejón taurino, y en el sendero de la vida, pero nos queda el orgullo de que se va en hombros, con el público de pie.

LUIS NOÉ OCHOA

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