El caos de Oriente Próximo

El caos de Oriente Próximo

Un nuevo orden con reparto de papeles entre EE. UU. y Rusia podría ser el parte de la situación hoy.

03 de noviembre 2019 , 02:09 a.m.

El martes pasado, el presidente Donald Trump anunciaba triunfalista la muerte del líder del llamado Estado Islámico, Al Bagdadi, en Siria por un comando estadounidense, aunque el papel decisivo en el asesinato parece que fue de los kurdos, dedicándole insultos para consumo interno como “perro que murió como un cobarde”, aplicando el viejo adagio castellano: ‘A moro muerto, gran lanzada’.

El hecho le aporta oxígeno a Trump en un momento en el que lo acorralan sus malos manejos en política internacional, el último llamado ‘Ucraniagate’, pero no resuelve nada del caos progresivo que vive Oriente Próximo en los últimos meses. O, por mejor decir, desde mucho antes, desde que las grandes potencias occidentales se repartieron los restos del Imperio otomano y fijaron arbitrarias fronteras en la zona más convulsa del planeta, para definir sus esferas de influencia, sin atención a la población que vivía en esas tierras, ni siquiera a las características del terreno.

Según el diario británico The Guardian, la muerte de Al Bagdadi “no tendrá ninguna repercusión sobre el poder del Estado Islámico en el orden regional”, ya su discurso tóxico ha prendido de forma que no podrá ser borrado en varias generaciones. Aunque haya perdido poder territorial en las zonas donde había radicado su ‘califato’, el EI es una fuerza ideológica con rasgos de fanatismo fascista, con capacidad de atracción en muchas zonas y países de Occidente y con recursos para atentar en París, Niza, Berlín, Estocolmo o Sri Lanka.

En todo caso, tanto el surgimiento del EI como, en general, gran parte de la guerra entre chiíes y suníes, que está desgarrando a Oriente Próximo, especialmente en Irak y Siria, y los trastornos demográficos que se han producido y se anuncian en la zona hay que situarlos en su origen en la invasión por Estados Unidos y Gran Bretaña de Irak en 2003, con la falsa acusación de que allí se estaban produciendo armas de destrucción masiva. Sin haberse parado a calcular lo que iba a pasar el día después de la caída del dictador Sadam Husein, desataron una calamidad que causó, de entrada, centenares de miles de muertos y millones de desplazados. Seguidamente, la disolución de las fuerzas militares y su abandono de una parte del país nutrió de armas y espacios a un Estado Islámico que nació con las simpatías de Arabia Saudí y fue el origen de conflicto sectario que está haciendo polvo la región. De hecho, en Irak, un Estado laico, convivían sin conflicto las tendencias del islam, hasta la fecha de una ocupación que hizo enemigos sectarios a los hasta ayer vecinos.

El mundo entero salió a la calle contra la invasión de Irak. En la primera página de The New York Times, el periodista Patrick Tyler informaba en febrero de 2003 que “podría haber dos superpotencias en el mundo: Estados Unidos y la opinión pública mundial”.

Caos total en Oriente Próximo, previsibles guerras interétnicas promovidas por Turquía y el anuncio de un nuevo orden regional con reparto de papeles entre Estados Unidos y Rusia podría ser el parte de la situación hoy.

P. S. Se fue un gran hombre. Sin la obra de Alfredo Molano, que incluye decenas de libros, reportajes, columnas y programas de televisión, sería más difícil entender este país. Destacado intelectual y buenísima persona, fue uno de mis primeros grandes amigos en Colombia. Estuve con él hace muy pocos días. Repasamos la actualidad y la actuación de la Comisión de la Verdad, de la que formaba parte. Juntos preparábamos un libro que cruzaba su biografía con la historia de las últimas décadas de Colombia y que desgraciadamente queda inconcluso. Entre sus recuerdos personales, me impresionó su vivencia de una madrugada en la que abandonó su casa de La Calera camino del exilio, tras percibir la amenaza de militares y paramilitares. Con lágrimas en los ojos por no haber reunido el valor suficiente para despedirse de los suyos y sin saber cuándo regresaría.

ANTONIO ALBIÑANA

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