¿Y la movilidad, qué?

¿Y la movilidad, qué?

Las demoras en las grandes apuestas por destrabar a Bogotá opacan los logros en otros frentes.

04 de junio 2018 , 12:01 a.m.

Decir que la movilidad es uno de los temas de mayor preocupación entre los ciudadanos es llover sobre mojado. Ya es una marca con la que se rotula a Bogotá. Por eso, toda solución que se proponga en ese sentido genera expectativas y renueva la fe en que las cosas puedan mejorar. Pero se trata de un activo cada vez más difícil de sostener, porque la realidad sobrepasa los anuncios y opaca, ahí sí, logros en otros frentes.

Empecemos por estos últimos. La Secretaría de Movilidad se impuso reducir el número de víctimas fatales en la vía. Hoy, ese indicador muestra una caída del 8 por ciento, lo que debería generar respaldo ciudadano. También ha sido sostenible la apuesta por convertir la bicicleta en referente de la capital. A dos años y medio de gobierno, el espacio para ciclorrutas se ha incrementado en 59 kilómetros. Hay hechos como la creación de una base sólida de datos que permite monitorear y captar información para la implementación de estrategias públicas. Todo eso está bien.

Pero donde las cosas no avanzan a buen ritmo es en los megaproyectos en los que se embarcó la Administración. Y no nos referimos a nuevas vías, troncales, metro y demás, que toman tiempo, demandan recursos y son complejos, sino a los avances en esas iniciativas tantas veces discutidas como el cobro por congestión, que a corto plazo no está contemplado, o el parqueo en vía, una política loable para ordenar el estacionamiento y que generaría recursos para la ciudad, pero que sigue sin ser implementado.

Parqueo en vía, cobro por congestión, semaforización y tabletas para taxis siguen sin despegar, mientras crece la impaciencia

El otro proyecto que apuntaba a una mejora en movilidad, a ponernos a tono con las ciudades modernas y usar la inteligencia como herramienta clave para el manejo del tráfico se enredó, y de qué manera. Hablamos de la modernización del sistema semafórico, una necesidad apremiante que la Alcaldía sacó adelante en una licitación de 173.000 millones de pesos. Hoy, el proceso está suspendido por la inconsistencia financiera que habría presentado la oferta ganadora, Sutec, de la que hace parte Siemens, que ha controlado el tema de semáforos hace más de dos décadas.

Finalmente está la implementación de las tabletas electrónicas para taxis, que busca dejar atrás el obsoleto taxímetro, garantizar la seguridad de los pasajeros y velar por una tarifa justa. Un sistema que resulta beneficioso para las partes. No obstante, la Alcaldía tuvo que aplazar la entrada plena de estas porque taxistas, propietarios y empresas del sector siguen poniéndole peros. Alegan costos, seguridad y efectividad del sistema, a lo que la Secretaría responde que todas las dudas están resueltas y que la medida se mantiene. Sin mencionar que también se acaba de aplazar el pico y placa para camiones en la calle 13.

Son ítems altamente complejos y de múltiples implicaciones. La Alcaldía lo sabe, y la ciudad lo reclama a diario. Es urgente destrabar tanto entuerto y poner a funcionar la capacidad gerencial de la que se jacta la Administración. También es cierto que en asuntos de movilidad no basta la estrategia gubernamental sino el papel que juegan todos los actores de esta, desde el Concejo hasta el ciudadano de a pie. La solución en estos frentes es asunto de todos, pero una de las partes no está haciendo lo que le corresponde.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com

MÁS EDITORIALES

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.