Venezuela en tinieblas

Venezuela en tinieblas

Graves consecuencias que vive el pueblo venezolano a causa de la oscuridad que marca su presente.

Por: Editorial
10 de marzo 2019 , 11:33 p.m.

Es larga ya la difícil situación de Venezuela, llena de muertos, de dramas humanos, de penurias económicas y de polarización política. Ahora, literalmente, en penumbras. A esto la ha llevado el régimen del socialismo del siglo XXI, con el heredero de Hugo Chávez, Nicolás Maduro y su séquito, aferrados al poder.

Jamás un país de este continente había tenido una diáspora como la que sufre el hermano pueblo de esa nación. La OEA prevé que para finales de este año habrá 5,7 millones de desplazados.

La última semana ha sido particularmente tensa y dolorosa. Hace ocho días, el presidente encargado, Juan Guaidó, y a su vez presidente de la Asamblea Nacional, regresó por el aeropuerto de Maiquetía y fue recibido por millares de opositores.

Era el retorno, valeroso, hay que decirlo, después de los acontecimientos en la frontera, en los que por razones que todavía hoy no son del todo claras la ayuda humanitaria ofrecida por varios países, pero sobre todo por Estados Unidos y Colombia, no pudo ingresar. Fue esta una especie de victoria, pues el dictador había dicho que lo esperaba la prisión por haber salido del país cuando lo tenía prohibido.

Por suerte, está libre, y así debe seguir, porque poner a Guaidó tras las rejas habría tenido seguramente graves consecuencias de orden público.

La comunidad internacional sigue siendo la luz de esperanza junto al efecto que puedan tener las medidas que se siguen tomando

El sábado, dos marchas –de opositores y de oficialistas– escribieron un capítulo más del pulso que se vive en un país prácticamente en tinieblas, porque Venezuela está desde el jueves pasado sin fluido eléctrico, que ya tiene secuelas fatales. En los hospitales fallecieron 17 personas por falta de tratamientos, entre ellos diálisis, cuidados intensivos y de incubadoras. Eso es escalofriante, doloroso y vergonzoso.

Y, claro, todo lo que significa la carencia de la electricidad en estos tiempos: parálisis comercial, falta de comunicaciones, comida que se descompone, más hambre de la que ya hay, entre otras. Obviamente, el régimen no acepta culpa alguna, cuando muchos, inclusive expertos, han señalado que es falta de mantenimiento técnico de las redes. Maduro –ya no es motivo de sorpresa– culpa al “imperio”. “Fue un ataque cibernético”, “han utilizado tecnología de alto nivel que solo tiene Estados Unidos”.

El hecho es que en Venezuela, desgraciadamente, no se ve la luz al final del túnel. Una tenue flama podría ser el llamado que hizo el jefe del Palacio de Miraflores a un nuevo diálogo. Pero la oposición no le copia, porque siempre lo ha utilizado para hacer tiempo. La comunidad internacional sigue siendo la luz de esperanza junto al efecto que puedan tener en el mediano plazo las medidas que se siguen tomando, sobre todo Estados Unidos, para cortarle los canales de oxígeno que todavía tiene la cúpula del régimen. La vía tiene que seguir siendo, entonces, la de encontrar maneras para estrechar aún más el cerco diplomático. Las presiones de todos los países amigos de las libertades deben llevar a que cese, en todo sentido, la oscuridad que hoy marca el presente y el futuro próximo del bravo pueblo.

EDITORIAL
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