Un primer paso

Un primer paso

Adjudicación de nueva flota de TM es un avance en el camino de un transporte de energías limpias.

Por: Editorial
04 de noviembre 2018 , 11:11 p.m.

Si todo marcha como se espera, los bogotanos, y en especial los usuarios del sistema TransMilenio, podrían estar estrenando flota en el segundo semestre del año entrante. Más que justo y necesario.

Con la adjudicación de nuevos contratos para el cambio de la flota de buses de las fases I y II, un buen porcentaje de ellos a base de gas, así como de los operadores de esta, Bogotá da un primer paso en la dirección correcta, como es impulsar el transporte público hacia energías más limpias.

La capital contará en el futuro con 1.133 vehículos nuevos, 59 por ciento de ellos con tecnología diésel Euro V y 41 por ciento de gas. De ellos, el 33 por ciento serán articulados y el 67 por ciento, biarticulados. Esto significa, según la Administración, una reducción del 80 por ciento de la emisión de partículas contaminantes, uno de los principales reclamos de sectores ambientalistas y del mismo Concejo, que en sendos debates hizo que se ajustaran parcialmente las condiciones de la licitación, y ello benefició al gas.

Cabe recordar que el cambio de la flota de articulados se venía pidiendo desde hacía ocho años, pues los buses ya habían cumplido su ciclo de servicio y se estaban convirtiendo en un riesgo para los usuarios y el medioambiente. Sin embargo, las administraciones pasadas optaron por la prórroga de estos.

Es hora de mirar también hacia aquellos otros generadores del mal aire que se respira en la capital, pues se trata del bienestar de todos

Valga reconocer la labor paciente con que se llevó a cabo este proceso. La Procuraduría misma estuvo acompañando el desarrollo de una de las licitaciones más importantes del gobierno Peñalosa. Y si bien persisten voces que cuestionan el hecho de que el diésel aún tenga cabida en la ciudad o que los eléctricos sigan por fuera, también lo es que al menos se aplicará el Euro V con filtro, que reduce sustancialmente las emisiones contaminantes. Claro, lo ideal sería que todo el componente fuera de cero emisiones, y a ello se llegará en un futuro no lejano, entre otras razones, por la presión ciudadana. Por ahora, hay que decir que lo ocurrido es un hecho que envía una señal positiva para la ciudad y el resto del país. De vez en cuando vale la pena ver el vaso medio lleno.

Aquí se debe pensar en el usuario del día a día, primordialmente, pero, desde luego, en la ciudad como un todo. Dado este paso, lo deseable es que junto con la modernización de los vehículos de TransMilenio llegue una mejora en la operación, en la frecuencia de rutas y se apueste por estaciones más cómodas para el usuario. Y así como se puso la lupa incesante a TransMilenio en este caso, es hora de que ambientalistas, concejales y ciudadanía en general miren hacia aquellos otros generadores del mal aire que se respira en la capital, como el transporte de carga, buses intermunicipales y motos, para citar algunos.

Porque TransMilenio, sin duda, reduce sus emisiones con esta nueva flota, pero a su lado no pueden seguir marchando vehículos viejos, mal sincronizados, verdaderas chimeneas, muchos a lo mejor con la revisión de gases al día. En esto, las autoridades tienen que ser implacables, pues se trata de la salud y el bienestar en general. Es la hora de uno de los lemas mockusianos: “Todos ponen”.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com

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