Un mundo con hambre

Un mundo con hambre

Este fenómeno golpea a más de 800 millones de personas en el planeta, y Colombia no es la excepción.

Por: EDITORIAL
14 de septiembre 2018 , 12:00 a.m.

Es un tema sensible y preocupante: el hambre golpea a millones. El número de personas que la padecen en el mundo continúa creciendo, en una preocupante tendencia que se mantiene desde hace tres años. Así lo destaca un nuevo informe de la Organización de la Naciones Unidas (ONU) según el cual, el 11,11 por ciento del total de los habitantes del planeta están mal alimentados, algo así como 821 millones de personas.

Al saber que 821 millones de seres humanos enfrentan a diario una carencia crónica de alimentos, el asunto toma dimensiones de alarma, y más cuando se evidencia que este número aumentó y se ubica en los mismos niveles de hace una década.

La situación empeora al poner el foco en algunas subregiones de África, Asia y especialmente América Latina, que, por los conflictos y, sobre todo, por los problemas que atraviesa Venezuela, es uno de los continentes que más aportan en esta medición negativa.

A lo anterior se suma la desaceleración económica de algunos vecinos, que ha impactado las finanzas públicas y, por extensión, la mayoría de los programas de protección social, entre los cuales se cuenta el de la seguridad alimentaria. De hecho, 39,3 millones de personas de la región latinoamericana padecen hambre, y de ellas casi 4 millones son venezolanas, lo cual ya es imposible ocultar.

América Latina, debido a los conflictos y problemas de Venezuela, es uno de los continentes que más aportan a la cifra negativa.

Hay varias causas. El estudio destaca que la variabilidad y las condiciones extremas del clima forman parte de los principales responsables del hambre en el mundo, tanto así que están detrás de las más recientes crisis alimentarias. Se calcula que por estos factores, en los últimos diez años hubo en el planeta una reducción de la producción agrícola, con pérdidas de entre el 50 y el 90 por ciento de las cosechas.

Pero, más allá de las causas, lo preocupante son las consecuencias de este fenómeno –ligado a la inequidad global–, porque la carencia de alimentación trae consigo un retraso en el crecimiento infantil, que hoy afecta al menos a 150 millones de menores. Asimismo, por falta de comida, una de cada tres mujeres en edad fértil padece anemia, y esta condición recicla de manera grave los problemas nutricionales, al punto de retardar el desarrollo en más de una generación.

Como resultado de la mala nutrición, condicionada por ofertas desbalanceadas de alimentos, más de 38 millones de niños tienen sobrepeso y por la misma causa, más de 670 millones de adultos ya son obesos, lo que muestra la otra cara de una moneda llamada hambre.

Colombia no es la excepción en este panorama, y por ello es necesario tomar en serio las recomendaciones de la ONU, centradas en fortalecer los programas de adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático, proyectar con seriedad políticas sociales orientadas a proteger los grupos más vulnerables, fortalecer los programas de seguridad alimentaria y tomar sin demora las riendas en los procesos de provisión de comida, teniendo como fuente principal el campo nacional.

En tiempos de austeridad, estos enfoques sociales son sin duda una verdadera inversión, aparte del sentido de justicia y humanidad.

editorial@eltiempo.com

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