Un mal mensaje

Un mal mensaje

La decisión de Morales de expulsar a la Cicig se convierte en una afrenta contra las Naciones Unidas

Por: EDITORIAL
08 de enero 2019 , 08:00 p.m.

Como si se tratara de una carrera contra el tiempo, el presidente guatemalteco, Jimmy Morales, aceleró el paso esta semana para evitar que la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), de la ONU –mecanismo independiente que investiga la corrupción en las altas esferas de gobierno y un modelo ejemplo en América Latina–, siga funcionando en su país.

La decisión, que Morales venía abonando desde hace meses, cuando determinó que no volvería a renovar el mandato de la Comisión, se materializó este lunes y se convierte en una afrenta contra las Naciones Unidas, pone en riesgo la institucionalidad guatemalteca y crispa más la tensión entre los ciudadanos, que ven en la corrupción uno de sus peores males.

La medida del presidente preocupa, pues su determinación de finalizar el acuerdo que su país firmó con la ONU en el 2007 para el establecimiento de la Cicig –liderada por el exmagistrado colombiano Iván Velásquez– fue tomada de manera unilateral e inmediata, desconociendo los resultados de una comisión cuyas investigaciones llevaron a la renuncia, en 2015, del entonces presidente Otto Pérez Molina y su vicepresidenta, Roxana Baldetti, acusados de corrupción.

Ojalá Jimmy Morales reconsidere su postura, escuche a quienes le piden que mantenga la Comisión y acepte su permanencia.

En otro acto inesperado y reprochable, Morales dio un tiempo de 24 horas para que los funcionarios de la Comisión abandonaran el país, una medida rechazada enérgicamente por el secretario general de la ONU, António Guterres.

El contraste allí es tal que mientras Morales argumenta violaciones de las leyes nacionales e internacionales del comisionado colombiano –a quien le prohibió la entrada a Guatemala desde septiembre pasado–, son muchos los guatemaltecos que defienden la labor de la Cicig, respaldan la tarea de Velásquez y amenazan con protestas en las calles. ‘No permitir que los gobernantes se roben la democracia de nuevo’ es su lema.

Y aunque el mismo Morales prometió en campaña extender el mandato de la Cicig hasta el 2021, su hostilidad contra la Comisión salió a la luz después de que, en 2016, su hijo y su hermano fueron acusados de evasión fiscal y lavado de dinero. La relación empeoró cuando, un año más tarde, el mismo presidente fue señalado de corrupción en las finanzas de su partido al ganar las elecciones del 2015. Y no obstante la petición de la Cicig para levantar la inmunidad del mandatario para investigarlo, el Congreso negó la solicitud.

Lo cierto es que Morales manda un mal mensaje, pues, en medio del ambiente de corrupción que envuelve a su país, no queda bien desconocer el acuerdo hecho con la ONU para, como dicen sus opositores, “salvarse a sí mismo”. No por nada, varias organizaciones calificaron la decisión como un “atropello a la lucha contra la impunidad”. Por eso, el mismo Guterres, con razón, pidió que se respete lo acordado y que la Cicig se quede en Guatemala hasta el próximo 3 septiembre.

Ojalá el mandatario guatemalteco reconsidere su postura, escuche a quienes le piden que mantenga la Comisión y acepte su permanencia. Los rezagos por los que atraviesa Guatemala no serán superados si la lucha contra la corrupción se detiene y los compromisos internacionales no se cumplen.

editorial@eltiempo.com

Sal de la rutina

MÁS EDITORIALES

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.