Un debate que toma vuelo

Un debate que toma vuelo

No se trata de exterminar a las palomas. Sino de evitar que causen los perjuicios que hoy generan.

27 de septiembre 2018 , 12:00 a.m.

El debate sobre el control de la superpoblación de palomas en la plaza de Bolívar vuelve a tomar vuelo. El alcalde Enrique Peñalosa ha comenzado a implementar medidas, respaldado en un estudio que, según la Administración, se realizó durante cinco meses con biólogos y veterinarios, y determinó que el 40 por ciento de estas aves que a diario revolotean allí están enfermas.

No será una tarea fácil. Este es un asunto que desata pasiones, ya que involucra el afecto de muchos ciudadanos y niños hacia las palomas, la misma simbología que se ha desarrollado con ellas, la defensa de los animales y hasta la atracción turística.
Ya en el pasado, estas aves toparon hasta con la Iglesia, como dijo don Quijote. Recordemos que en 1998, monseñor Rubiano ordenó instalar púas de alambre en algunas cornisas de la Catedral y se armó una polémica de padre y señor nuestro, pues varias asociaciones defensoras y protectoras de los animales y gente del común salieron a la calle.

La sobrepoblación de palomas en la plaza de Bolívar preocupa a la Alcaldía

La sobrepoblación de palomas en la plaza de Bolívar preocupa a la Alcaldía

Foto:

Abel Cárdenas / Archivo EL TIEMPO

Ya empiezan las protestas ante la iniciativa de la Alcaldía de no permitir que los 14 vendedores de maíz sigan teniendo ese negocio allí –la Administración les ofrece otras alternativas– y evitar que sean alimentadas en la plaza para que vayan a buscar sustento natural en otros lugares.

Aquí hay que ser realistas. No se trata de exterminarlas. Más bien, sí, de evitar que sigan causando los perjuicios que hoy generan. Se debe entender que estas aves son transmisoras de ácaros –no mortales, pero una enfermedad al fin y al cabo–. Y que, además, son miles –los domingos se han contado más de 3.400– y su excremento, altamente corrosivo, conlleva una millonaria inversión para limpiar los edificios aledaños, que son las sedes de los poderes centrales.

Como lo dijo en este diario el investigador y docente de la Universidad de La Salle Gustavo Cuadros, quien hizo un serio estudio sobre estas aves, “se debe controlarlas y crearles un hábitat para que estén en mejores condiciones”. Ese puede ser el camino.

editorial@eltiempo.com

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