Un artículo y una alerta

Un artículo y una alerta

El trabajo de ‘The New York Times’ debe asumirse como una alerta para que se tomen acciones.

Por: Editorial
19 de mayo 2019 , 11:58 p.m.

Por motivos reales y muy poderosos que tienen que ver con sucesos nefastos en nuestra historia reciente, el asunto de los incentivos para los integrantes de la Fuerza Pública sigue siendo particularmente sensible.

Así lo ha recordado el artículo de ‘The New York Times’ del sábado pasado, que plantea novedades en esta materia. El texto alude a órdenes recientes a las tropas que podrían dar pie a que reaparezcan comportamientos similares a esos que hace cerca de una década fueron base de los tristemente recordados ‘falsos positivos’.

Se trata específicamente de mandatos para duplicar el número de criminales y guerrilleros neutralizados y reducir el margen de certeza a 60 o 70 por ciento sobre el blanco al que apuntan ataques letales. Disposición que implicaría una disminución en los estándares de protección a civiles. Esta preocupación proviene de oficiales que hablaron para el diario estadounidense bajo condición de anonimato. También se alude a una orden dada por un alto oficial en una reunión en Cúcuta en la que, de manera explícita, se habría permitido establecer alianzas con grupos ilegales que pudieran servir de apoyo en operaciones contra organizaciones rivales. Los términos citados son alarmantes: “hacer lo que sea”.

Lo anterior revive viejos y conocidos fantasmas de conductas ‘non sanctas’ de algunos integrantes de la Fuerza Pública colombiana. Desde los casos de civiles muertos por militares, que los incluían en sus resultados operacionales, hasta las alianzas entre unidades militares y grupos paramilitares. Sucesos que enorme daño les causaron a la sociedad, a cada una de las fuerzas y a sus integrantes, en su inmensa mayoría personas valientes, honorables y comprometidas con la defensa transparente y ejemplar de la Constitución y las leyes.

Tras la publicación del trabajo periodístico, el comandante del Ejército, general Nicasio Martínez, mencionado varias veces en este, salió al paso de las denuncias. Argumentó que las exigencias a las tropas hacen parte de un ejercicio normal de proyección operacional en el que se aumentaron las metas por causa de la difícil situación de orden público que vive el país. Pero Martínez fue enfático en el sentido de que haber subido el rasero de las exigencias a sus hombres de ninguna manera implica salirse del marco del respeto de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario.

Así tiene que ser. Hay que ser muy claros en que la necesidad de más operativos exitosos que trae el alza en indicadores de criminalidad, a consecuencia de fenómenos ampliamente conocidos, no puede, de ninguna manera, darse a la par con el del riesgo de que ocurran nuevos ‘falsos positivos’. Sería algo imperdonable.

El artículo de ‘The New York Times’ –cuyo autor, Nicholas Casey, salió del país por comentarios imprudentes como los de María Fernanda Cabal– debe ser asumido como una alerta que lleve a actuar. Esto es, a tomar todas las medidas y realizar todos los ajustes necesarios para no volver al pasado. Porque si algo genera consenso en este ambiente tan polarizado es que esa página de los ‘falsos positivos’ tiene que quedar definitivamente atrás.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com

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