Tragedia invernal

Tragedia invernal

Solidaridad con las víctimas de Marquetalia, Caldas. El país debe prepararse para que no se repita.

Por: Editorial
11 de octubre 2018 , 11:19 p.m.

La tragedia ocurrida en la madrugada de ayer en el barrio Los Andes de Marquetalia, Caldas, anunció –de manera particularmente trágica y dolorosa– la llegada al país de la segunda temporada invernal del año. En otras regiones también se ha hecho sentir en varios departamentos, entre ellos Santander, Valle del Cauca, Magdalena, Arauca, Caquetá, Meta, Chocó y Nariño. Importantes carreteras, como la que comunica la capital con Girardot, tienen paso restringido. Situación igual se registra en la vía al Llano. En Santa Marta, un menor y un adulto perecieron tras ser arrastrados por las aguas del río Gaira a comienzos de esta semana.

Pero, sin duda, el hecho más lamentable ha sucedido en este municipio caldense, donde perecieron doce personas luego de un deslizamiento originado por un aguacero de intensidad inusual: 80 milímetros. Las casas afectadas no estaban en una zona previamente identificada como de alto riesgo. Simplemente cayó más agua de la que la tierra puede absorber.

Entre las víctimas hay cuatro menores de edad y un adulto mayor. Al escribirse estas líneas, 28 personas habían sido rescatadas de entre los escombros de sus hogares, incluidos un menor de edad y una mujer que lograron salir ayer de una montaña de tierra después de permanecer siete horas sepultados. Otra mujer, Cindy Marín, profesora de preescolar, y su bebé corrieron con suerte opuesta al fallecier durante el deslizamiento.

Esta es una verdadera tragedia frente a la cual no queda sino enviar un mensaje de solidaridad con quienes hoy sufren la ausencia de sus seres queridos, además de la pérdida de sus bienes materiales.

Las copiosas precipitaciones súbitas tienden a ser una nueva constante ante la cual el país debe prepararse hasta donde lo permitan los recursos, los medios materiales y la ciencia. Son, según muchos conocedores de temas ambientales, una consecuencia del cambio climático. Como es bien sabido, las acciones deben adelantarse en muchos frentes: desde los planes de ordenamiento territorial, pasando por las normas que rigen la construcción de vivienda e infraestructura, hasta la lucha contra la corrupción, pues, muchas veces, leyes, decretos y resoluciones se pasan por la faja por culpa de funcionarios corruptos y ciudadanos tan inescrupulosos como codiciosos.

Al tiempo con estas acciones, que apuntan a lo estructural y a esfuerzos necesarios de mitigación a gran escala, hay que insistir en las medidas que deben tomarse para enfrentar las lluvias. Estas incluyen revisar que los desagües no estén taponados por basuras, monitorear con frecuencia los pronósticos del Ideam, evitar que los lechos de los ríos acumulen sedimentos que impidan el flujo de las aguas y establecer y divulgar protocolos de emergencia en cada comunidad, sobre todo si estas se encuentran en zonas de riesgo.

También es importante estar pendiente de la salud de los más pequeños, en particular de síntomas que indiquen posibles enfermedades respiratorias, muy frecuentes en épocas de precipitaciones. Se trata de no bajar la guardia y aprender lecciones de pasadas experiencias para así salvar vidas.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com

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