Tokio 2021

Tokio 2021

El aplazamiento de los Juegos Olímpicos deja claro que el covid-19 ha trastornado la cotidianidad.

Por: Editorial
24 de marzo 2020 , 07:29 p.m.

Si quedaba alguna duda sobre la envergadura de la actual crisis y el alcance de su impacto en la cotidianidad del planeta, la decisión tomada ayer por el Comité Olímpico Internacional de aplazar los Juegos Olímpicos de Tokio la despeja.

Tras varias semanas de fuertes presiones y no pocas intrigas, el presidente de ese organismo, el alemán Thomas Bach, puso fin a una larga incertidumbre que ya pasaba factura en la salud mental de los atletas. La determinación se veía venir conforme avanza la pandemia del covid-19 por el planeta: son muy pocos los deportistas –se esperaban 11.000 de 206 países– que a estas alturas pueden prepararse con normalidad. A esto se suma la imposibilidad de realizar certámenes clasificatorios de varias disciplinas previstos para esta época.

La determinación contó, por supuesto, con el respaldo del Gobierno japonés, en cabeza de su primer ministro, Shinzo Abe: “A la vista de las condiciones actuales, y por el bien de todos los deportistas, hemos presentado una propuesta para un aplazamiento de un año, de modo que se puedan celebrar de manera segura”. De no mediar nuevos imprevistos –ojalá no–, la cita será en el verano de 2021, en fechas por definir y bajo el rótulo de Tokio 2020, esto por los millones de artículos de mercadeo ya en circulación y el proceso de fabricación que ya llevan el año original.

Como tantas otras esferas de la civilización, el deporte olímpico entra ahora en un terreno desconocido en el que abundan las preguntas.

En sus 124 años de historia, es la primera vez que se aplaza este certamen, que es la gran cita del deporte orbital. Por motivo de las guerras mundiales, las justas de 1916, 1940 –que inicialmente le correspondían también a Tokio– y 1944 se cancelaron, pero hasta hoy ninguna se había aplazado.

La decisión, como dijimos, pone fin a la incertidumbre de atletas y aficionados, pero al tiempo marca el comienzo de una durísima etapa de negociaciones para el COI. La entidad ahora tendrá que buscar un espacio en el calendario que tenga el visto bueno tanto de los poseedores de los derechos televisivos –vendidos en su momento en tres mil millones de euros– como de las federaciones de tres deportes insignia de los juegos, como la natación, el atletismo y la gimnasia. Las tres disciplinas tienen previsto celebrar sus mundiales por esa misma época.

Como tantas otras esferas de la civilización, el deporte olímpico entra en un terreno desconocido en el que abundan las preguntas y son muy escasas las respuestas: ¿qué pasará de ahora en adelante con el ciclo olímpico? ¿Qué será de los apoyos que los deportistas reciben de las federaciones en los meses venideros con presupuestos que tenían la cita de julio como hito final de los procesos de preparación? Estas dos tienen que ver con asuntos prácticos, pero hay otras incógnitas de mayor calado: ¿qué lugar tendrán los juegos en un mundo que ya no será el mismo?

Por lo pronto, la llama olímpica permanecerá encendida en Fukushima hasta marzo, cuando comience su recorrido previo, el mismo que por estos días tenía que iniciar. Un fuego que ya no solo es símbolo de los valores olímpicos –más alto, más fuerte y más lejos–, sino también de una civilización que no está dispuesta a entregar uno de sus más preciados estandartes.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com

Empodera tu conocimiento

MÁS EDITORIALES

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.