Sida: tareas pendientes

Sida: tareas pendientes

Se deben reforzar los programas de educación y cambios de comportamientos ante actitudes de riesgo.

Por: EDITORIAL 
29 de noviembre 2019 , 08:56 p.m.

En Colombia, 109.056 personas han sido diagnosticadas como portadoras de VIH. Sin embargo, más de la mitad se enteran de su condición en fase de sida, es decir, cuando ya ha avanzado la enfermedad. Y, para rematar, la cuarta parte de ellas no se encuentran en un programa de atención integral.

Según la Cuenta de Alto Costo, alrededor de 24.000 colombianos que están en tratamiento no alcanzan a suprimir completamente la presencia del virus en su sangre.

Estos datos, que parecen alarmantes, no lo son tanto porque si bien cada caso es un drama particular, el país ha avanzado significativamente en esta lucha, al punto de que hoy, la cobertura sanitaria garantiza la atención para toda la población y pone a su alcance los elementos más desarrollados, desde el plano tecnológico, para el afectado.

Hoy puede decirse que la retórica de la muerte, que se relacionaba de manera directa con portar el virus, ha pasado a un segundo plano y ahora se habla del VIH e incluso del mismo sida como patologías de carácter crónico con las cuales se puede vivir con tranquilidad desempeñando cualquier actividad. Esto por múltiples estrategias desde el campo investigativo, de salud pública y cultural.

Los migrantes con VIH deben ser acogidos para disminuir su
vulnerabilidad e impedir que
se revictimicen y sean discriminados

Las investigaciones ya han llegado a modificar genéticamente a las personas para inducir una inmunidad contra el virus. También se habla de profilaxis farmacológicas efectivas y, por supuesto, de herramientas sanitarias eficaces y disponibles para mantener a raya estas entidades.

Pero, claro, no todo es color de rosa. Si bien en el país puede haber cierto grado de equidad, no lo es tanto cuando se trata de los migrantes, factor que puede alterar de manera seria esos indicadores. De hecho, según Onusida, las motivaciones de estas movilizaciones incluyen, entre muchas otras, aquellas vinculadas a la atención en salud, entre las que se encuentra la condición de vivir con VIH/sida, pues se trata de personas que buscan acceso a los tratamientos antirretrovirales y servicios que les negaron en sus países de origen.

Lo peor, según el organismo, es que muchas de estas personas forman parte de comunidades estigmatizadas y discriminadas, por lo que las naciones receptores deben acogerlos para disminuir su vulnerabilidad e impedir que se revictimicen y sean sujetos de crueles manifestaciones xenofóbicas. Para ello se requiere el concurso regional debido a que no es un solo país el que potencialmente tiene que enfrentar esta situación, sino que, valga decir, todo el continente latinoamericano está involucrado. De ahí que la solidaridad deba ser en términos conceptuales, políticos y económicos, a través de programas transnacionales prácticos y realizables. En esto no cabe ninguna excusa.

Por supuesto, en la víspera del Día Mundial del Sida no está de más recordar que, bajo la premisa de que toda la población está potencialmente en riesgo, se deben reforzar los programas de educación, de cambios de comportamientos ante actitudes de riesgo y, por más avances, tener claro que este virus sigue siendo un peligro y debe continuar como prioridad en las agendas. El mensaje es para todos.

editorial@eltiempo.com

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