Se asoma el 2022

Más allá de cómo se agrupen las fuerzas, urge consenso en torno a lo básico.

Por: Editorial
20 de febrero 2021 , 11:54 p. m.

Más de un año falta todavía para las citas en las urnas de marzo y mayo de 2022, en las que serán elegidos un nuevo Congreso y un nuevo presidente de la República. Que aún se vean lejanas en el calendario ambas votaciones no ha impedido que las diferentes fuerzas políticas hayan comenzado el 2021 con la tarea de perfilarse de la mejor forma con miras al año electoral que se aproxima. A la par con la reactivación económica se ha dado una verdadera reactivación de la escena política.

Las coaliciones están a la orden del día. Algunas ya han producido anuncios y han escogido denominación. Es el caso del Pacto Histórico, que agrupa a varias fuerzas de izquierda, como Colombia Humana, Unión Patriótica, Partido Comunista, Polo Democrático Alternativo, Mais, Partido de Trabajo de Colombia, Unidad Democrática y Todos Somos Colombia. A estas colectividades se han sumado dos figuras políticas de innegable relevancia reciente: Armando Benedetti y Roy Barreras, ambos senadores elegidos en 2018 por el partido de ‘la U’, de donde fueron expulsados en medio de una recordada controversia a finales del año pasado. Dicha agrupación de fuerzas políticas ya anunció que está en la tarea de conformar sus listas para Senado y Cámara, para lo cual abrió una convocatoria en un evento el pasado 11 de febrero en el que se leyó el manifiesto con las bases de este proyecto.

En toldas distintas, otras apenas se mueven entre rumores y esbozos. Ha generado expectativa el inminente encuentro entre tres exalcaldes de grandes ciudades: Enrique Peñalosa, Federico Gutiérrez y Álex Char. Más allá de su presente en materia de imagen positiva en las encuestas, es evidente que se trata de tres figuras de peso que han dejado huella en los centros urbanos donde gobernaron y conservan un apoyo electoral significativo.

En cualquier caso, la reunión con Gutiérrez y Peñalosa no será la primera de Char, quien de tiempo atrás viene siendo catalogado como presidenciable. A comienzos de año sostuvo una en compañía de su padre, el exsenador Fuad Char, con el expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien en las últimas semanas también se ha dedicado a explorar posibles puntos de unión con fuerzas diferentes a la que lidera, el Centro Democrático. Desde su finca El Ubérrimo, en Montería, ha comenzado a trazar la ruta con la que espera lograr que su partido conserve la presidencia para el periodo 2022-2026 y alcance una cantidad significativa de curules en Senado y Cámara. Lo nuevo aquí es que, a diferencia de contiendas pasadas, parece haber en el uribismo una disposición clara a tejer alianzas con partidos como el Liberal, el Conservador, Cambio Radical y ‘la U’.

Sin duda, la política se activa. En lo que concierne al centro, han sido noticia las frecuentes reuniones entre diferentes personalidades que se han venido efectuando en las últimas semanas. Sergio Fajardo, Humberto de la Calle, Juan Fernando Cristo, Ángela María Robledo, Antonio Sanguino, Jorge Enrique Robledo y Juan Manuel Galán, entre otros, han celebrado varios encuentros con el fin de encontrar puntos en común en torno a una aspiración presidencial, todo apunta que de Sergio Fajardo, y un conjunto de candidatos y candidatas para el Legislativo. Han denominado esta iniciativa Coalición de la Esperanza y han fijado el próximo 7 de abril como el día en que presentarán sus propuestas al país. Es clave referirse a que mientras sectores de la Alianza Verde, que son parte activa de esta coalición, se han mostrado renuentes a cualquier acercamiento con el Pacto Histórico, otros han expresado abiertamente su voluntad de tender puentes. Sin duda, uno de los grandes interrogantes de todo este tejemaneje que ya comenzó es el desenlace de esta fricción interna en los ‘verdes’. De lo que aquí ocurra depende, a juicio de expertos, en medida importante la posibilidad de éxito de las aspiraciones tanto del Pacto Histórico como de la Coalición de la Esperanza.

Cada cuatro años la gente refrenda su confianza en un sistema que, a pesar de sus falencias, sus deudas y cuanto reproche pueda hacérsele, hay que cuidar como el bien
más preciado de
esta sociedad

En un momento tan complejo, uno de los más desafiantes para nuestro país, es bueno, desde ya, advertir sobre la necesidad de que todas las fuerzas coincidan en el respeto a unos puntos básicos. Estos tienen que pasar por propuestas con polo a tierra, que respondan a la realidad fiscal del país, sobre todo. También, con un rechazo tajante y abierto a ser cómplices por omisión o, incluso, partícipes de ataques utilizando como arma las noticias falsas o cualquier otra maniobra digital de dudoso cuño y, siempre, perversos fines. Es necesario, así mismo, un compromiso abierto e inequívoco con el respeto a las reglas, tanto en la victoria como en la derrota.

Hay que reiterar que cada cuatro años la democracia se renueva, que en el ritual del voto la gente refrenda su confianza en un sistema que, a pesar de sus falencias, sus deudas y cuanto reproche pueda hacérsele, hay que cuidar como el bien más preciado de esta sociedad.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com

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