Revolución que tortura

Revolución que tortura

El caso de Rafael Acosta Arévalo confirma que la tortura es una política de Estado en Venezuela.

Por: EDITORIAL
03 de julio 2019 , 08:15 p.m.

Que la tortura es una práctica habitual en Venezuela se sabía, y ya había sido denunciado en múltiples ocasiones por organizaciones de defensa de los derechos humanos y gobiernos de la región. Incluso en tiempos de Hugo Chávez, ya se hablaba al respecto. Pero lo sucedido con el asesinato del capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo, quien estaba “a buen resguardo” de la contrainteligencia militar, según admitió el segundo hombre del régimen, Diosdado Cabello, le pone un poderoso amplificador a lo que se daba como una realidad: la tortura, más que una práctica sistemática, es una política de Estado en Venezuela.

El capitán fue detenido el 21 de junio, sin orden judicial, por supuestamente participar en un complot para derrocar a Nicolás Maduro. Se lo había dado por desaparecido hasta que el viernes 28 fue presentado ante un tribunal militar en silla de ruedas, incapaz de hablar ni de moverse y con evidentes señales de tortura. El juez lo vio tan mal que ordenó su traslado al hospital, donde finalmente murió el sábado. Le habían reventado a golpes la cabeza y el cuerpo, y aplicado choques eléctricos, según la autopsia.

Lo paradójico es que Acosta Arévalo fue detenido el mismo día que Michelle Bachelet, alta comisionada de la ONU para los DD. HH., cumplía su último día de visita al país y lograba imponerle a Maduro una delegación de la cual se espera que presente pronto su informe definitivo. La muerte del militar recuerda la del concejal Fernando Albán, que según el régimen se suicidó bajo custodia del Servicio Bolivariano de Inteligencia lanzándose desde un décimo piso, pero en realidad –se teme– fue lanzado desde allí luego de morir torturado.

El régimen se lava las manos ordenando investigaciones, que normalmente no llegan a nada, y deteniendo a dos jóvenes militares, pero olvida que en este tipo de casos hay una cadena de mando que puede llegar hasta muy muy arriba. La justicia internacional lo tiene claro. Maduro ya debería saberlo.

Empodera tu conocimiento

MÁS EDITORIALES

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.