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Retomando el cauce

Retomando el cauce

En buen momento la visita de Antony Blinken refrendó la solidez del vínculo binacional.

No hacía falta ser un observador agudo de la realidad para dar cuenta de cierto clima de incertidumbre en la relación binacional entre Colombia y Estados Unidos el día de la posesión, en enero, de Joe Biden. A la luz de lo que había ocurrido con sus antecesores, quienes desde el primer momento facilitaron diálogos directos y encuentros presenciales con sus homólogos colombianos, el sucesor de Donald Trump optó por un ritmo más lento que muchos interpretaron como consecuencia del papel que tuvieron miembros del partido del Presidente, el Centro Democrático, en la campaña del país del norte, alineándose con quien aspiraba a la reelección.

La visita al país, esta semana, del secretario de Estado Antony Blinken sirvió, ante todo, para despejar cualquier duda o nubarrón, razón suficiente para calificarla de positiva, además de constructiva. Y es que más allá de los detalles, dos cosas están claras: que ambos países comparten colosales desafíos, lo que convierte en imperativo el trabajo en equipo para beneficio mutuo, y que se trata de un vínculo robusto que pronto cumplirá dos siglos, que ha demostrado tener cimientos suficientes para superar ocasionales vendavales.

De vuelta a la agenda, varios hitos hay que resaltar. En primer lugar, el narcotráfico. Asunto que sigue siendo preponderante. En la línea de lo que ya venían esbozando funcionarios de menor rango, Blinken fue claro en que la administración Biden le apostará a una estrategia ‘holística’ que enfrente todas las expresiones del problema, todos los eslabones del negocio. Y aquí hay que resaltar un elemento novedoso y sin duda constructivo: el reconocimiento de lo importante que es trabajar para reducir la demanda de los consumidores en el país del norte, aspecto que a la hora de trazar estrategias debe tener el mismo peso que los esfuerzos que se hagan en nuestro país para reducir la oferta. En este frente, el funcionario recalcó que si bien la erradicación sigue siendo una herramienta imprescindible, el conseguir que el Estado pueda ofrecerles alternativas reales a los cultivadores para que abandonen la coca –única manera de que los logros en erradicación se sostengan en el tiempo– es también vital. El nuevo peso que tiene este punto constituye una bienvenida novedad, como lo es que se haya enfatizado –en el marco del Diálogo de Alto Nivel que tuvo lugar el jueves– en lo importante que resulta desarticular las redes dedicadas al lavado del dinero proveniente del negocio.

Hay que referirse, igualmente, como segundo elemento clave, a lo dicho por Blinken acerca de cómo se viene implementando el acuerdo de paz con las Farc, que desde el primer momento tuvo el apoyo de Estados Unidos. La de Blinken fue una mirada que se enfocó, dicho coloquialmente, en el vaso medio lleno, valorando la importancia de todo este esfuerzo por construir una paz estable y duradera, más allá de los obstáculos que han surgido, y aplaudiendo asuntos puntuales como la participación en política de los excombatientes, lo que ha avanzado la JEP, el trabajo de la Comisión de la Verdad y la búsqueda de personas desaparecidas durante el conflicto.

El que Estados Unidos reconozca la voluntad del Gobierno para implementar el acuerdo de paz es clave por la necesidad de consolidar los actuales avances

El alto funcionario aludió, en particular, al compromiso que halló en el presidente Iván Duque para que el Estado pueda, de nuevo, y al igual que con el tema del narcotráfico, hacer presencia integral en las zonas que fueron escenario de la guerra y en las que hoy permanecen los excombatientes, reconociendo que implementar lo acordado puede ser “aún más difícil” que llegar al momento de la firma. El que Estados Unidos reconozca esta voluntad es clave en términos de la necesidad de consolidar los actuales avances y seguir obteniendo resultados concretos en este frente. Todo para beneficio, ante todo, de los excombatientes que le siguen apostando –como ocurre con la gran mayoría– a la paz.

Un tercer aspecto de la cita diplomática fue el de la migración, el cual se discutió a nivel bilateral y regional en la Conferencia Ministerial sobre el asunto, que reunió a 17 cancilleres del hemisferio, con el fin de buscar soluciones de fondo para un problema que en el último tiempo se ha agravado, en parte por el alto flujo de migrantes hacia la frontera sur de Estados Unidos atraídos, al parecer, por el Estatuto de Protección Temporal implementado por este país para los haitianos que se encontraban en su territorio hasta el 29 de julio de este año. Frente a tamaño desafío, que incluye el interés de las mafias de promover información falsa que estimule la migración, Estados Unidos parece tener claro, a juzgar por lo dicho por Blinken, que la salida pasa por acciones que se anticipen a las olas migratorias y que los esfuerzos no sean, como por momentos parecen, no solo aislados por parte de cada país, sino casi siempre reactivos.

Y es que en tiempos de retos existenciales, de amenazas serias a la democracia, urge redoblar la apuesta por el multilateralismo en una senda que, además, es mejor recorrer de la mano con aliados confiables.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com

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