Repunte tranquilizador

Repunte tranquilizador

La economía colombiana sigue avanzando, en contra de afirmaciones apocalípticas recientes.

Por: EDITORIAL
16 de agosto 2018 , 12:00 a.m.

Los analistas esperaban una mejoría en el comportamiento de la economía colombiana durante el segundo trimestre de 2018, pero nunca de la magnitud que reportó ayer el Dane. Según la entidad, el producto interno bruto tuvo una expansión del 2,8 por ciento entre abril y junio, en comparación con el mismo periodo del año pasado.

En una perspectiva histórica, la cifra dista de ser extraordinaria, pues se encuentra bien abajo del promedio de muchas décadas del país. Sin embargo, lo sobresaliente es que el dato es superior en más de un punto porcentual al de igual lapso de 2017, lo cual confirma que la reactivación es un hecho y lo peor ya quedó atrás.

Dado el desempeño observado, superamos cómodamente la media regional. Junto con Chile y Perú, estamos en el grupo de naciones que avanzan más rápido que América Latina. El contraste con los casos de Argentina o Brasil es evidente, para no mencionar la debacle de Venezuela, cuya inflación se proyecta en un millón por ciento anual y enfrenta una contracción del 18 por ciento, conforme lo revela el Fondo Monetario Internacional.

Es en particular destacable que la tendencia de Colombia sea al alza. En el primer trimestre, la tasa de aumento del PIB se ubicó en 2,2 por ciento y en el cuarto siguiente, esa velocidad se incrementó en seis décimas porcentuales. La expectativa para la segunda parte del año es que el ritmo sea mejor, y por ello no solo se vuelve factible alcanzar la meta oficial del 2,7 por ciento sino, incluso, superarla. Para el 2019, los pronósticos son todavía mejores, pues están por encima del 3,5 por ciento.

Falta mucho para llegar al punto ideal y son enormes los desafíos,
pero no hay que menospreciar
lo conseguido.

Conseguir esos guarismos requiere que la demanda interna se comporte bien. En tal sentido, es alentador que la confianza del consumidor esté en terreno positivo, lo cual puede mover el círculo virtuoso de mayores compras, inversiones y empleo. El espíritu de optimismo que tradicionalmente acompaña la llegada de un nuevo gobierno debería servir de ayuda.

Por otro lado, es clave que ciertos sectores productivos se comporten bien. En el primer semestre resulta positivo que el ramo agropecuario haya tenido un buen desempeño, aun en medio de precios moderados de los alimentos. También hay que subrayar que la industria y el comercio hayan dejado atrás el bache reciente, que en muchos casos trajo consigo ventas en descenso y números en rojo.

La otra cara de la moneda es la construcción, debido a que ni las edificaciones ni las obras de infraestructura se ubicaron en terreno positivo. Si hay una tarea que necesita hacer la administración Duque es concentrarse en estos dos ramos, hoy convertidos en un lastre contra el crecimiento, cuando debería suceder lo opuesto.

Lo anterior, en todo caso, no empaña un balance que tiene mucho de bueno e indica que la economía colombiana sigue avanzando, en contra de afirmaciones apocalípticas como las hechas recientemente por el Centro Democrático. Falta mucho para llegar al punto ideal y son enormes los desafíos, pero no hay que menospreciar lo conseguido, con la esperanza de que lo que viene sea mejor.

editorial@eltiempo.com

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