Prevenir males mayores

Prevenir males mayores

La decisión de revocar licencia de Medimás es el inicio de un proceso que debe tratarse con cautela.

Por: Editorial
01 de mayo 2019 , 10:57 p.m.

Aunque parece un final anunciado, las sentencias que acaba de emitir el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, que ordenan revocar la licencia de funcionamiento de Medimás en todo el país y deshacer el negocio de venta de Cafesalud, en realidad son el comienzo de un proceso que de no tratarse con pinzas y gran cautela puede desembocar en problemas peores que los que representaba la existencia de dicha aseguradora.

Para empezar, ya era hora de que se tomaran decisiones concretas frente a un asunto que, en el caso de las demandas, se inició mucho antes de que existiera Medimás, lo cual demuestra que en este tema se han dado muchos tumbos, todos en contra de la dignidad de los afiliados.

Por otro lado, al revisar la profundidad de los fallos, queda claro que en su corte administrativo plantea un traslado de afiliados, que no es tan fácil. Entre otras razones, porque son muy pocas las empresas aseguradoras que hoy no tienen pecados que les impidan recibirlos, además de que en muchas regiones, Medimás es la única EPS existente, condiciones que chocan con el mandato del alto tribunal de repatriarlos entre las ‘buenas’ de cada jurisdicción.

Y para las EPS que podrían acoger estos usuarios, la norma exige que, proporcionalmente, ajusten su capacidad operativa y financiera, lo que les implica capitalizarse en un entorno económico en el que algunas apenas si respiran de manera autónoma.

Para la muestra está la Nueva EPS –en teoría, la más adaptable a estas circunstancias–, a la que el Estado, por ser dueño de gran parte de ella, tendría que inyectarle cientos de miles de millones de pesos. Como no está el palo para cucharas, esto obligaría a flexibilizar los criterios de habilitación para todas estas entidades, lo que sería un inaceptable retroceso dentro del sistema.

Pero, además, al deshacer la venta de Cafesalud, se incuba una catástrofe financiara, pues se suponía que con estos recursos se cubrirían los faltantes –más de 1,2 billones de pesos mal contados– que acumuló esta aseguradora en un año de cuestionada gestión y por los cuales el Estado tendría que responder en virtud de que estaba en sus manos por causa de una intervención.

Esto sin contar que Medimás ha acumulado, durante estos 20 meses, acreedores que exigirán el pago inmediato de sus cuentas, que en este proceso, como ha ocurrido en casos similares, pueden quedar en el limbo y agregarle otro lío al insuperable problema económico del sector.

Aunque el superintendente Nacional de Salud ya había dado pasos profilácticos en la ruta adecuada, el caso Medimás y la prevención del daño sistémico que causarían estos desenlaces reclama, como no ha ocurrido hasta ahora, trabajo conjunto de Minsalud, Procuraduría, Contraloría, Supersalud, Supersociedades y la misma Presidencia de la República, con un solo objetivo: garantizar el derecho y la dignidad de estos afiliados degradados a la condición de monedas de un mal negocio.

Esta es la oportunidad para que todos los llamados actores de la salud dejen de cruzarse culpas e inicien un debate serio y propositivo sobre la grave situación del sistema y el inaplazable reacomodo de sus cargas, a punto de caerse ante sus miradas demandantes pero carentes de liderazgo.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com

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