Secciones
Síguenos en:
Por ahora, un fracaso

Por ahora, un fracaso

El mecanismo Covax, pensado para repartir vacunas equitativamente, no dio los resultados esperados.

Covax no pasó de ser una hermosa idea que se quedó corta por culpa de los países ricos que se dedicaron a acumular dosis de vacunas contra el covid-19, lo cual terminó por distorsionar su objetivo. De esta forma la revista británica The Lancet calificó este mecanismo, que estaba destinado a suministrar vacunas para todos, sobre la base de la solidaridad y la equidad.

(También le puede interesar: Ojo con Hidroituango)

Covax fue lanzado en abril de 2020 por la Organización Mundial de la Salud como un intento “incomparable y ambicioso por repartir biológicos de manera equitativa en todos los rincones del planeta”. Sería un esfuerzo global sin precedentes “… para asegurar también que el desarrollo de fármacos para atacar el virus progresara lo más rápido posible”.

Lamentablemente, pasados 18 meses, sus objetivos no se han cumplido, tanto así que los países ricos hoy transitan orondos por la aplicación de dosis de refuerzo, mientras que el 98 % de los habitantes de las naciones pobres sigue sin vacunarse. El mecanismo solo ha contribuido con solo el 5 % de las vacunas administradas a nivel mundial, lo que obligó a sus directivas a reconocer, hace unos días, que no alcanzaría a cumplir la meta de distribuir dos mil millones de dosis antes de finalizar el año.

En una investigación hecha por The Bureau of Investigative Journalism (TBIJ) y el portal de noticias STAT se encontró que Covax, si bien ha repartido biológicos a 144 países, muchos han recibido cantidades menores de las que se les ha prometido, lo que ha obligado a algunos de ellos a suplicarles a las naciones con dosis sobrantes que donen las que no necesitan, que según el informe estaría entre los mil y los cinco mil millones, la mayoría concentrados en Norteamérica y la Unión Europea.

Ojalá esta falta de solidaridad que prolonga la pandemia también les pueda dar tiempo a los pudientes para cambiar de actitud.

Pero la respuesta a este clamor ha sido lenta. Canadá, por ejemplo, que con vacunas suficientes para cubrir cinco veces a su población empezó a desprenderse de sus sobrantes apenas en septiembre, y Estados Unidos, que anunció donar 200 millones antes de finalizar el año, hasta ahora no ha cumplido. Y de los 785 millones de dosis que los gobiernos poderosos habían prometido donar, solo han cumplido con el 18 %. Por si estas asimetrías no fueran suficientes, Reino Unido, nación pudiente, recibió en junio pasado, a través de Covax, 530.000 dosis, algo más de la cuarta parte que recibió todo el continente africano en el mismo periodo.

Un triste resultado. Covax se defiende y dice que sus proyecciones dependen de la información que ofrecen las farmacéuticas y que los retrasos no son su culpa sino de las demoras en las entregas de los laboratorios, a lo que se suma la escasez de estos productos, por lo que pide a todas las autoridades que prioricen el mecanismo para llegar a los más necesitados.

Pero nada explica el rotundo fracaso de este buen empeño colectivo, como tampoco que más de 100 millones de vacunas de países del G7 y de la Unión Europea estén a punto de vencerse, a la par que el virus campea transformándose en formas más agresivas e infecta a los más vulnerables del planeta. No sobra pensar que esta falta de solidaridad que prolonga la pandemia también les podría dar tiempo a los pudientes para cambiar de actitud.

EDITORIAL

MÁS EDITORIALES

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.