Pesadilla americana

Pesadilla americana

La desconfianza expresada por Trump y Biden hacia el sistema electoral plantea un futuro sombrío.

Por: Editorial
21 de septiembre 2020 , 09:19 p. m.

Durante décadas, la democracia estadounidense fue referente en buena parte del planeta. Tanto su sistema de frenos y contrapesos como todo un repertorio de formas, rituales y acuerdos, muchos de ellos no escritos, eran asumidos como un modelo.

Por eso impacta tanto constatar los términos que marcan el comienzo de la carrera por la Casa Blanca entre el actual mandatario, el republicano Donald Trump, y el exvicepresidente Joe Biden, demócrata. Sobre todo, que desde ya existan tantas dudas y cuestionamientos sobre la mecánica electoral.

Está claro que adelantar unas elecciones en el marco de una pandemia hace aún más exigente el reto para un sistema electoral que desde los comicios de 2000 comenzó a mostrar preocupantes falencias. La perspectiva de que el voto por correo alcanzará cifras sin antecedentes debido al covid-19 ha hecho que la desconfianza en este se dispare. Y es de lado y lado.

Tanto la campaña republicana como la demócrata han lanzado ya serias acusaciones sobre riesgo de fraude, algo nunca antes visto, o no al menos en este momento tan temprano de la contienda. Se ha sembrado un muy nocivo clima de desconfianza en un contexto ya suficientemente tormentoso por la polarización y las falencias propias de un sistema vetusto, cuyas fallas no se limitan al cada vez más cuestionado sistema de colegios electorales, sino a su misma mecánica: cada estado define bajo qué parámetros se llevará a cabo la cita en las urnas. El mismo Biden ya conformó un equipo legal de altísimo nivel, dando por sentado que tendrá que recurrir a él cuando los nubarrones se posen sobre el conteo. Trump, por su parte, ha optado por lanzar severos cuestionamientos al servicio postal, mientras que los demócratas han advertido sobre movidas orquestadas desde la Casa Blanca para que las del presidente sean profecías autocumplidas. Hablan, incluso, de órdenes de retirar una gran cantidad de buzones de las calles.

Las falencias del sistema no se limitan al cuestionado sistema de colegios electorales, sino que tocan su misma mecánica

Y si poner en tela de juicio las reglas de juego no fuera suficiente motivo para preocuparse, constatar que esto ocurre en un marco de degradación desconcertante de los términos del debate genera verdadera angustia. Basta ingresar al perfil en Twitter del actual inquilino de la Oficina Oval para hallar cualquier cantidad de señalamientos temerarios y afirmaciones con muy dudoso sustento.

La estrategia de Trump para los comicios del próximo 3 de noviembre ha sido la de llevar al extremo su apuesta por asegurar los afectos de su base electoral, sin importar que para ello tenga que construir una imagen de su contendor a partir de falsedades, algunas verdaderamente delirantes. Biden, por su parte, cada vez encuentra más difícil no caer en este juego y reafirmar que es alguien sereno, respetuoso de unas formas vistas como caducas, incluso por sus propios seguidores.

Que el sistema electoral de la principal potencia del mundo exponga tantas falencias y fisuras en tiempos de profunda crisis y extrema polarización es a todas luces lamentable. Justo cuando se enfrenta a la más dura prueba de su historia, desafío que se extiende, cada vez parece más claro, a la misma democracia estadounidense.

EDITORIAL
​editorial@eltiempo.com

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