Paz comercial

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La tregua firmada por Estados Unidos y China no deja ganadores, así Trump insista en lo contrario.

Por: EDITORIAL
15 de enero 2020 , 07:35 p.m.

La tregua comercial que Estados Unidos y China firmaron ayer en la Casa Blanca no deja de ser una buena noticia para el mundo, en medio de un final del 2019 y comienzos del 2020 turbulentos como consecuencia de protestas ciudadanas en varios países, conflictos en Oriente Próximo, desastres como los incendios en Australia o la agudización de la represión a la oposición en Venezuela, por solo mencionar unos casos.

Sin embargo, lo signado por las dos grandes potencias fue un tratado de fase uno que implica que se seguirán imponiendo aranceles, así sea a la mitad, mientras se avanza en otra negociación para una posterior rúbrica de la que sería la fase dos. Todo acompañado de compromisos de compras chinas de bienes estadounidenses por 200.000 millones de dólares adicionales, que sin duda no resarcirán las enormes pérdidas de estos dos años de tensiones.

Y, aunque Trump lo está vendiendo como el mejor acuerdo jamás firmado, siempre pensando en clave electoral, analistas de lado y lado coinciden en que, en realidad, ambas naciones quedaron en tablas, entre otras razones porque algunos de los puntos más conflictivos siguen vivos, como los subsidios y la protección china a sus empresas –que golpean la libre competencia– o la poca transparencia en el manejo de datos y ciberseguridad del lado de Pekín.

Debe recordarse que, poco tiempo después de llegar a la Casa Blanca, Trump denunció que EE. UU. tenía varios acuerdos comerciales y de inversión desventajosos y, por lo tanto, se retiraría de ellos, obligaría a renegociarlos o impondría aranceles para corregir una situación que, dijo, era responsable del déficit y de un desempleo en ascenso que respondían a la falta de inversión extranjera y a la localización de la industria estadounidense en otros países.

Analistas coinciden en que ambos países quedaron en tablas, pues algunos de los puntos más conflictivos siguen vivos

Este último caso vino acompañado de amenazas a grandes empresas como Ford y General Motors con el fin de que no siguieran sacando la producción, para ‘hacer grande a Estados Unidos otra vez’, su lema de campaña.

Si bien el acuerdo tiene una gran cantidad de aspectos técnicos, como protección de la propiedad intelectual, servicios financieros o los mecanismos para resolución de disputas, Trump tuvo que quitarle a China la etiqueta de ‘manipulador de divisas’, figura que le habría permitido a Washington actuar con el Fondo Monetario Internacional para evitar las devaluaciones “artificiales”, que, a juicio de EE. UU., ocasionan que al ser el yuan más débil, los productos estadounidenses sean más caros en China.

Otra aparente concesión de Trump pudo haber sido su silencio sobre el conflicto en Hong Kong, del que el mandatario ha sido crítico con Pekín. Habrá que ver.

Pero el acuerdo con China, la anunciada reducción de impuestos para mediados de año, la disminución de la tensión con Irán –su mayor enemigo– y las aceptables cifras de la economía estadounidense son vistas, a la luz del próximo juicio de destitución en el Senado, como los activos con los que el mandatario buscará su reelección en noviembre, pues se da por descontado que saldrá absuelto del impeachment.

editorial@eltiempo.com

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