Otra dosis de apertura

Otra dosis de apertura

Abren sectores pero lucha contra la pandemia sigue. La flexibilización requerirá disciplina social.

Por: Editorial
10 de mayo 2020 , 09:31 p. m.

Hoy arranca la tercera etapa del aislamiento obligatorio para mitigar la propagación del coronavirus en Colombia. Luego de poco más de mes y medio de cuarentena, el Gobierno Nacional continúa la reapertura gradual de sectores productivos y la flexiblización de las medidas restrictivas.

Se podría afirmar que esta extensión de las medidas de confinamiento marca el fin de la cuarentena como el país la experimentó en los meses de marzo y abril. Durante mayo, miles de empresas de la construcción, la manufactura y algunas ramas del comercio tendrán la posibilidad de reanudar gradualmente sus actividades bajo el estricto cumplimiento de protocolos sanitarios.

Son comprensibles las voces que critican el ritmo de la reapertura y que temen que se pierda lo ganado durante el confinamiento en materia de reducir el avance de la pandemia. De hecho, la Casa de Nariño entregó la llave de la gradualidad de la reactivación económica a los mandatarios locales, que se encuentran más cercanos a las realidades de sus territorios.

No obstante, el severo impacto que las medidas de confinamiento están infligiendo a la economía colombiana empujaron al Gobierno a desplegar la salida gradual y local del aislamiento. Fedesarrollo calculó que cada mes de cuarentena le cuesta entre 48 y 61 billones de pesos al aparato productivo.

Aunque el país llegó con un buen arranque de año en materia económica al inicio de la pandemia, solo diez días de confinamiento en marzo desembocaron en la pérdida de 1,6 millones de puestos de trabajo. Con unos niveles de informalidad laboral por encima del 50 por ciento, los impactos de la parálisis son devastadores para millones de trabajadores independientes, informales y por cuenta propia. Precisamente sectores muy golpeados por la pandemia, como el turismo, los restaurantes, el entretenimiento y el comercio, tienen mayor grado de informalidad.

La nueva emergencia económica debe enfocarse en salvar empleos, aumentar giros
a los hogares y ayudar a los más golpeados

De acuerdo con todas las proyecciones técnicas, incluidas las del Banco de la República, Colombia transita este año a una profunda contracción económica, quizás la peor en más de un siglo. Estas estimaciones se traducen en la quiebra de empresas, millones de desempleados y un aumento de los niveles de pobreza. Para tratar de evitar que dos décadas de avances sociales desaparezcan, el Gobierno necesita desplegar esta estrategia de recuperación económica, con gradualidad pero con seguridad, control y anticipación.

La declaratoria de una nueva emergencia económica y el plan de subsidios de las nóminas de las empresas por 6 billones son decisiones en la dirección correcta. El Gobierno necesita usar esos instrumentos para sostener el tejido empresarial en riesgo, proteger los empleos, aumentar en lo posible las ayudas sociales a los hogares vulnerables y fortalecer las herramientas de los alcaldes y gobernadores.

Esta nueva fase de la cuarentena que arranca hoy exigirá de todos los estamentos sociales un mayor esfuerzo. De los ciudadanos, una mayor disciplina y autocuidado. Además, requerirá de los gobernantes más vigilancia sanitaria y atención a la economía; y de las empresas, el cumplimiento responsable de protocolos que protejan a sus empleados.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com

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