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Ojo con los rezagados

Ojo con los rezagados

El reto ahora está en persuadir a los que no quieren vacunarse o se quedan por fuera.

En recientes semanas, el Plan Nacional de Vacunación contra el covid-19 ha ganado una dinámica suficiente para estimar que la meta oficial de la inmunización del 70 por ciento de los adultos a final de año podría alcanzarse. En cinco meses, el Gobierno Nacional ha aplicado más de 25,6 millones de dosis contra el covid-19, y 11,4 millones de compatriotas cuentan hoy con el esquema completo de protección.

Estas cifras se traducen en un 30 por ciento del objetivo gubernamental para lograr la llamada ‘inmunidad de rebaño’. Además, las autoridades sanitarias han venido integrando a bloques de población cada vez más joven, levantando restricciones y recibiendo envíos de dosis de distintas empresas farmacéuticas como Moderna. Todo esto ha acelerado el momento en el que la estrategia de vacunación pública empieza a encarar desafíos como el de las personas que no quieren inmunizarse o aquellas que se están quedando atrás.

La encuesta de Pulso Social del Dane, publicada el lunes pasado y correspondiente al mes de junio, brinda un interesante panorama de la intención de vacunación en Colombia desde las 23 ciudades capitales principales, la condición de pobreza monetaria y el género. Esta fotografía no solo recoge los éxitos de la creciente cobertura de la inmunización pública, sino que también dibuja un mapa regional del escepticismo y la desconfianza hacia las vacunas contra el coronavirus.

El Dane encontró que la proporción de los colombianos que afirman estar vacunados se duplicó, pasando del 20,1 al 40,6 por ciento. Además, el porcentaje de aquellos que dicen no estar interesados en recibir las dosis bajó del 17,4 al 11,6 por ciento. Esto muestra que las vacunas están llegando al alcance de cada vez más colombianos.

Antes de imponer restricciones
a los no inmunizados es necesario elevar el volumen e intensidad de
la pedagogía

No obstante, esta medición ya empieza a dar pistas sobre la dimensión del bloque de compatriotas que están rezagados o que se resisten a vacunarse, algunas de sus motivaciones y dónde están ubicados. Un 11,6 por ciento de los colombianos no están hoy inmunizados ni desean hacerlo. Lo grave es que por cada incrédulo no pobre, el Dane registró casi el doble de escépticos de hogares pobres.

Los sondeos muestran que hay dos razones mayoritarias por las que este grupo rechaza la vacunación: desconfianza por los efectos adversos y escepticismo respecto a su efectividad. Los mapas regionales de una y de otra son distintos. El listado de las ciudades “escépticas” lo encabezan Quibdó, Montería y Riohacha, mientras que las capitales “desconfiadas” son lideradas por Cúcuta, Florencia y Armenia. Causa adicional preocupación que Bogotá, capital del país, sea la cuarta ciudad con mayor desconfianza, con el 72,3 por ciento.

En conclusión, no hay una estrategia única para ‘llegar’ a este bloque de incrédulos colombianos. Al contrario, hay diferencias regionales en los temores a las vacunas, así como entre aquellos que quieren sus dosis pero por razones de trabajo, información y acceso no pueden lograrlo. Antes de empezar a implementar restricciones para los no vacunados, el Gobierno debe elevar el volumen y la intensidad de las campañas para persuadir a escépticos, desconfiados y rezagados.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com

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