Objetivos comunes

Objetivos comunes

La visita oficial del presidente Duque a Estados Unidos deberá servir para sincronizar esfuerzos. 

Por: EDITORIAL 
12 de febrero 2019 , 08:01 p.m.

En medio de las tormentas que en estos tiempos estremecen la política, tanto a nivel interno como externo, hay que resaltar la manera como la relación binacional entre Colombia y Estados Unidos ha sabido mantenerse firme y –en gran medida– a salvo de los vientos, a veces huracanados.

La visita oficial de cuatro días del presidente Iván Duque al país del norte se da en este marco de confianza mutua, que permanece. Tal contexto es resultado del exitoso trabajo que viene de gobiernos anteriores y ha sido retomado por los actuales –de ambos países–, que han entendido el fortalecimiento de este vínculo como un propósito de Estado, con numerosos beneficios en distintos frentes. Es, todo hay que decirlo, cada vez más difícil encontrar frentes comunes a salvo de los vaivenes propios de la coyuntura.

En esta ocasión es inevitable desligar este acontecimiento de la crisis de Venezuela, sobre todo a la luz del papel que Colombia y Estados Unidos han desempeñado en la búsqueda de salidas para esa nación. Aunque voceros del Ejecutivo han insistido en que este no será el eje de la visita, es claro que será un tema muy importante que rondará los cuatro días.

Y si bien es cierto que no es esta una visita para hablar de una hipotética intervención militar, sí se trata de una valiosa oportunidad para que, a instancias de la Cámara de Representantes, el Gobierno colombiano obtenga un monto superior a los 90 millones de dólares ya anunciados por Washington como ayuda para destinarlos a la atención de los migrantes que llegan del país vecino. Lo crítico de la situación obliga a que esta cuestión sea abordada y a agotar esfuerzos para poder contar con la mayor cantidad de recursos posibles, aun sabiendo que el desafío es de tal envergadura que difícilmente serán suficientes.

Fortalecer los lazos de cooperación en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado será otro de los objetivos. Esto de cara a la ambiciosa meta que –en parte como resultado de la clara preocupación de Washington frente al fenómeno– fijó este gobierno en materia de erradicación de cultivos ilícitos: 100.000 hectáreas al terminar el 2019. En este terreno ayudará mucho el hecho de que los dos gobiernos comparten la misma visión del narcotráfico como un asunto ligado a la seguridad. En cuanto a este denominador común, el ministro de Defensa, Guillermo Botero, gestionará más herramientas tecnológicas de última generación que permitan desarticular las organizaciones que hoy controlan el negocio en el país.

Pero no todo girará en torno a Venezuela y el narcotráfico. A juzgar por la agenda de Duque, que incluirá reuniones con los líderes de ambas bancadas en el Congreso y con calificadoras de riesgo, así como una visita a la Bolsa de Nueva York, reafirmar el talante bipartidista de la relación binacional y transmitir un mensaje de tranquilidad a los inversionistas se asoman como otras dos tareas por cumplir.

En tiempos de tempestad es fundamental tener certeza acerca de la solidez de los vínculos con los aliados para trazar las estrategias que posibiliten llegar a aguas más tranquilas. Se trata de sincronizar esfuerzos en un contexto de propósitos en su mayoría comunes.

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