Secciones
Síguenos en:
Un nuevo capítulo

Un nuevo capítulo

Relevo en embajada de Washington, la oportunidad de afinar las prioridades de dos aliados históricos

El nombramiento, a comienzos de esta semana, del exministro Juan Carlos Pinzón en la embajada de Estados Unidos –cargo que ya había desempeñado durante el gobierno de Juan Manuel Santos– puso todas las miradas en la principal sede diplomática del país en el exterior.

Está claro que la llegada a la Casa Blanca de Joe Biden y los resultados de las elecciones legislativas que le permitieron a su partido, el Demócrata, tener mayoría en ambas cámaras generaron preguntas sobre el desarrollo de la relación de Colombia con su principal aliado y socio comercial. Ciertos episodios sucedidos durante la campaña, el cambio de prioridades en política exterior que implicó la llegada del exvicepresidente de Obama y la pandemia de covid-19 le dieron a la relación un nuevo contexto, resultado de esta nueva realidad política en Washington. Con todo, el embajador saliente, Francisco Santos, puede mostrar un conjunto nada despreciable de logros, comenzando por un histórico monto en presupuesto de cooperación, que para este año alcanzó los 461 millones de dólares.

El relevo que pronto se efectuará es la oportunidad de pasar la página de algunos desencuentros y, como el propio Pinzón lo dejó claro, volver a sintonizar prioridades, fortalecer canales y lograr que la importancia que tiene Colombia para el país del norte, y viceversa, se traduzca en hechos concretos.

La declaración de Juan González sobre el nuevo embajador, Juan Carlos Pinzón, es un muy buen comienzo de esta nueva etapa.

Para ello será necesario enriquecer la agenda común, incluyendo ítems de innegable importancia para quienes hoy tienen la sartén por el mango en la Casa Blanca y en el Capitolio: al tema del narcotráfico, que seguirá siendo eje, hay que sumarle el de los programas de desarrollo alternativo, los derechos humanos, la implementación del acuerdo de paz, la atención a los migrantes, la protección de la Amazonia y, desde luego, el de encontrar una salida para Venezuela. Por supuesto, robustecer el intercambio comercial tendrá siempre un lugar prioritario.

Una cuestión que no puede pasarse por alto es la ya mencionada del acuerdo de paz, asunto de especial valor para Biden por la manera como la administración Obama lo apoyó. Este vuelve a adquirir una dimensión relevante desde la perspectiva del Congreso y de la Oficina Oval, tal y como lo dejó claro el secretario de Estado Antony Blinken cuando compareció ante el Congreso antes de su posesión.

Así las cosas, el principal desafío que ahora asoma para el Gobierno y para el nuevo titular de la embajada es el de llevar a cabo con éxito un cuidadoso ejercicio que permita redactar una nueva partitura común, lo que incluye garantizar el cariz bipartidista del vínculo. Y es que el tablero ha cambiado sustancialmente desde el anterior periodo de Pinzón como embajador (2015-2017), y ni hablar si la comparación se hace con los tiempos de Trump. Un camino que se comenzó a recorrer con pie derecho. El pronunciamiento del encargado de América Latina, Juan González, calificando a Pinzón como un “campeón de la relación” es un gesto esperanzador que da sustento a los pronósticos optimistas sobre lo que traerá para ambos países y su gente este nuevo capítulo.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com

MÁS EDITORIALES

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.