Metro: otro tramo

Metro: otro tramo

La apuesta de la banca multilateral por este proyecto es garantía de que las cosas van bien.

Por: EDITORIAL
09 de agosto 2018 , 12:00 a.m.

La primera línea del metro de Bogotá acaba de superar otro gran peldaño: la firma, el lunes pasado, de empréstitos con la banca multilateral por 1.700 millones de dólares, con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial (BM) y el Banco Europeo de Inversiones (BEI). Se trata de un paso decisivo que no solo garantiza la financiación de la obra, sino que envía un mensaje de tranquilidad sobre cómo ha venido avanzando el proyecto. Con este aval, ahora las empresas interesadas en la ejecución podrán hacer sus propuestas con la tranquilidad de que los recursos se encuentran asegurados tanto por organismos internacionales como por el propio Gobierno Nacional y la Alcaldía.

Llegar a esta instancia no ha sido un camino de rosas. A cada rúbrica puesta en cada documento la ha antecedido un sinnúmero de análisis técnicos y financieros; de conveniencia, de consultas, de acuerdos y desacuerdos que en no pocas ocasiones hicieron temer por el futuro de la obra. Una veintena de pasos se han tenido que surtir para que todo quede blindado: desde los documentos Conpes y Confis, y los acuerdos que emanaron del Concejo para garantizar vigencias futuras hasta los otros veinte que demandó la sola aprobación de los créditos multilaterales.

Vale la pena señalar que, por el tamaño de la inversión y de la misma obra, este proceso tiene características particulares: la licitación se hará bajo normas que aplica el BID y permiten garantizar la participación de empresas de amplia trayectoria; la inversión contempla que la firma ganadora tendrá que poner de su bolsillo 1.100 millones de dólares, y seguramente muchos de sus países querrán respaldarla, y que el ganador tendrá un tiempo para ajustar los diseños y detalles del trayecto para evitar malentendidos en el futuro.

Los ciudadanos no perdonarían que intereses mezquinos frustren un nuevo intento por tener un metro tantas veces aplazado.

Algunos parecen no comprender la dimensión de lo conseguido hasta el momento. Por el contrario, se empeñan en pintar escenarios catastróficos con e l único objetivo de frustrar un viejo anhelo de los bogotanos. Se entiende, y es apenas lógico, que existan razones técnicas que motiven algunas dudas, y la Administración Distrital está en la obligación de absolverlas, pues, así como desde distintos estamentos se le ha dado un aval importante al proyecto, el Gobierno debe mostrar que sus estudios y diseños también generan confianza.

Lo que no suena razonable es que se le quiera meter política al asunto. Los malquerientes del alcalde no han comprendido que en su afán por desprestigiarlo se pueden llevar por delante una obra que jamás había llegado a estas instancias, que pueden condenar a Bogotá a otro medio siglo sin metro, que los ciudadanos jamás perdonarían que se pierda una nueva oportunidad de aliviar la movilidad de la ciudad. El deseo de algunos por envenenar una iniciativa que deberíamos estar abrazando todos solo tiene explicación en la etapa preelectoral que se avecina y en una orfandad de poder que no se ha podido superar. Coger al metro de caballito de batalla para promover desde ya gestas electorales con base en falacias que alejan del escenario público la discusión rigurosa requerida –como lo exige semejante obra– es un golpe inmerecido para la ciudad.

editorial@eltiempo.com

MÁS EDITORIALES

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.