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Medidas pascuales

Medidas pascuales

La reactivación del covid-19 hace imperativo apoyar los llamados del Gobierno y la prevención.

Es evidente que el país ha presentado una reactivación del covid-19 en algunas ciudades en las últimas semanas, y existe el riesgo de un nuevo ascenso en la curva epidémica nacional en las próximas semanas. Hoy se encuentran en observación, por el aumento inquietante de casos y muertes, Bogotá, Manizales, Armenia, Tunja, Barranquilla, Montería, Leticia y Pereira. Y Medellín, Cali, Santa Marta y Barranquilla tienen una peligrosa ocupación de sus camas de UCI que amenaza con saturarse.

Aunque cualquiera podría decir que esta situación parece normal al tenor de lo que ocurre en Europa, donde Francia, Italia y España han tenido que retornar a los confinamientos que parecían cosa del pasado, y Alemania –ejemplo continental de disciplina y manejo pandémico– se halla arrinconada por el virus, la dura realidad es que si bien todos muestran buenos niveles de vacunación, la pandemia sigue viva en razón de su dinámica natural.

Por estos lados del continente, la situación en Brasil tiene dimensiones devastadoras; Chile, Uruguay y Paraguay han empeorado ostensiblemente, lo que genera la necesidad de empezar a analizar con urgencia las variables que definen el panorama epidemiológico mundial. Esto para comenzar a hablar con rigor del impacto de las nuevas variantes del virus, la duración de la inmunidad natural, las reinfecciones y los verdaderos niveles de seroprevalencia, que hasta hace poco daban algún piso de tranquilidad.

Es válido reconocer que la vacunación genera grandes expectativas, pero también debe quedar claro que el ritmo de inmunizaciones no compensa –en ninguna parte del mundo– la velocidad de los contagios, dada la proporción tan alta de personas susceptibles de infectarse. De ahí que sea perentorio reforzar la exigencia de mantener las medidas de bioseguridad. Esto para llamar la atención sobre las peligrosas aglomeraciones observadas en algunos lugares en los días de descanso de la Semana Santa, pues está demostrado que este tipo de actos son determinantes en el aumento de las cifras.

En tal sentido, es imperativo apoyar las disposiciones del Gobierno y el llamado que se hace desde el Ministerio de Salud para que los mandatarios regionales y locales instauren medidas específicas con base en ocupaciones límites de UCI, con restricciones de la movilidad en horarios definidos, ley seca y pico y cédula cuando lo consideren conveniente.

Quienes viajaron a sitios con altas tasas de contagio durante la semana anterior deberían aislarse preventivamente, al menos por
siete días

Igualmente, insistir en el llamado a la conciencia para que quienes viajaron a sitios con altas tasas de contagio durante la semana pasada se aíslen de manera preventiva al menos por 7 días y estén atentos a informar sobre cualquier síntoma, lo mismo que abstenerse de visitar familiares con riesgo. La vida propia y la ajena son la prioridad.

Y para la comunidad en general es clave aplicar las previsiones que por más de un año se han repetido, pero en estas circunstancias vale reiterarlo: uso permanente del tapabocas, distanciamiento físico, lavado de manos, ventilación de espacios cerrados y evitar aglomeraciones. Es una responsabilidad de todos en busca de evitar dramáticos y dolorosos momentos por los que ya hemos pasado.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com

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