Los pistoleros a sueldo

Los pistoleros a sueldo

El asesinato de Ezequiel Rodríguez ha sacado a la luz las cifras de sicariato en Bogotá.

Por: Editorial
24 de marzo 2019 , 11:26 p.m.

Son muchas las ventajas de vivir en las urbes, pero también son varios los problemas que afronta la sociedad y motivo de un alto estrés general. De Bogotá hemos hablado aquí, recientemente, de la contaminación y de la movilidad. Hoy tenemos que referirnos a aspectos de la inseguridad, uno de los problemas que más aquejan a los habitantes de esta gran ciudad de un poco más de ocho millones de habitantes.

Y no hablamos de ese azote del robo y el atraco diarios. Sino de las muertes por el tenebroso sistema del sicariato, otra de las herencias nefastas del narcotráfico, propagada especialmente por la perversa mente de Pablo Escobar. Y por los paramilitares y las bandas criminales, etc.

Desgraciadamente, este macabro estilo de cobrar cuentas y venganzas con vidas humanas se hizo nuevamente más visible cuando, la semana pasada, dos pistoleros, en plena mañana, mataron a Ezequiel Rodríguez Hoyos, de 52 años, en la aparente tranquilidad de la plazoleta de comidas de Carulla de la calle 116 con carrera 15. Los móviles de este crimen se investigan. Se sabe que era un hombre al que la DEA había capturado por narcotráfico en el 2002 y fue deportado al país, pero del que sus allegados aseguran había dejado atrás ese pasado para dedicarse a negocios de finca raíz.

Este escalofriante episodio saca a la luz pública un hecho que no se puede ocultar, como es que el sicariato en Bogotá es más frecuente de lo que se cree. Según datos de la Fiscalía, en el 2018 se llevó 298 vidas, y en lo que va de este año van 33 personas muertas a manos de pistoleros a sueldo. En todo el país, en dicho periodo van 1.142 casos.

Las cifras oficiales no coinciden, pues la Secretaría de Seguridad del Distrito dice que van 30 y que fueron 161 en 2018. Pero, en todo caso, este es un problema grave que mina la sensación de seguridad en la gente, e implica una mala imagen para la ciudad y para el mismo país. Ya estremecen hechos como el del asesinato de ciclistas, por quitarles su caballito de acero, o el de María Gladys Martínez, en el barrio Modelia, golpeada hasta causarle la muerte, por unos miserables fleteros.

Las cifras de homicidios han bajado gracias a la acción conjunta de la Policía y demás autoridades, y se deben mantener estos esfuerzos, pero hay que frenar episodios como el del sicariato, casi uno día de por medio.

Es un hecho que no se pude minimizar. Más cuando dicen expertos que esto se debe a que aquí hay grandes organizaciones criminales. Estas tienen que ser desmanteladas. Las acciones más amplias no dan espera. Hay que mirar otros espejos, como el de Cali, donde este año también se han registrado 148 casos, el último el de Pablo Enrique Muñoz, abogado del líder camionero Pedro Aguilar, la semana pasada. Allí han desarticulado en los últimos meses ocho bandas. Y hay un gran trabajo de verificación de documentos de motos, y no se permite el parrillero mayor de 14 años. Bogotá no puede perder la batalla contra los cerebros de estos crímenes, cuyos responsables, según indicios, son, sobre todo, capos de economías ilegales, con todas las demás desgracias que traen.

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