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La visita de la CIDH

La visita de la CIDH

El informe de la Comisión debe ser un paso a la salida de esta compleja situación.

Tras los reparos iniciales, por parte del Gobierno, sobre la fecha de su visita, finalmente tuvo lugar, la semana pasada, el periplo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en el país. Las denuncias de graves violaciones de los derechos fundamentales de las personas, que tuvieron eco en Washington, sede de la entidad, llamaron la atención de la Comisión, que dispuso de una delegación para que viniera a Colombia a escuchar sobre el terreno las diferentes voces y con base en estos insumos emitir próximamente un conjunto de recomendaciones al Ejecutivo.

A la luz de cómo se desarrolló esta visita, lo primero que hay que decir es que esta constituyó un hecho afortunado, no obstante el tire y afloja que la antecedió. Sus integrantes, con plena libertad, hicieron la tarea de escuchar un conjunto diverso de voces: el Gobierno, el comité del paro, actores de la protesta social en las regiones donde más conflictividad ha habido, empresarios, todos pudieron hacer uso de la palabra para expresar su visión de estas tormentosas semanas que ha vivido nuestra nación.

Quienes en carne propia o a través de seres queridos han sido víctimas de injustificables atropellos de la Policía tuvieron la oportunidad de compartir su experiencia y su impotencia, a la espera de que el ejercicio de escucha derive en cambios y reflexiones que, por lo menos, algo sanen y en algo alivien su dolor.

Al tiempo, el Gobierno tuvo a bien dejar claro ante la delegación que en el país existe y está a disposición de quienes han sido víctimas de abusos de autoridad y episodios de brutalidad policial una institucionalidad que cuenta con instancias y canales para investigar dichos episodios y, de hallar evidencia contundente, castigar a los responsables dentro del marco que establece la ley. Un estado de cosas que marca una clara diferencia entre nuestro país y otros que, como Venezuela y Nicaragua, han sido escenario en los últimos años de quiebres constitucionales que han dejado en agonía sus democracias, por lo cual han estado, con toda razón, en la mira de la CIDH.

El Ejecutivo y las diversas voces pudieron expresar su visión de estas tormentosas semanas que ha vivido nuestra nación

Mientras por parte del Ejecutivo se le presentaron razones para evitar comparaciones que no vienen al caso, la Comisión también pudo tener contacto con realidades en ciertos contextos menos visibles. Son las de quienes han visto cómo el vandalismo y los bloqueos han vulnerado sus derechos fundamentales y los de muchos más. Tanto empresarios, pequeños y grandes, comerciantes y profesionales de la salud, que haciendo parte de misiones médicas vivieron momentos dramáticos debido a la obstrucción de vías, pudieron hacer llegar a oídos de esta entidad sus relatos angustiosos.

En suma, la visita –además de reforzar el lugar del país en el siempre necesario sistema interamericano de protección de los derechos humanos– está llamada a ser un paso esperado y firme hacia una salida de esta compleja situación por la vía del encuentro y los consensos. El informe, que pronto se conocerá y que, es de esperarse, debe estar marcado por el equilibrio y la ponderación, tiene que ser, además, hoja de ruta con legitimidad en todas las orillas. Solo eso, saber que así fue recibido, ya sería una muy buena noticia en tiempos en que estas escasean.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com.co

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