La migración no cede

La migración no cede

Ante éxodo de venezolanos preocupa que se vuelva tendencia establecer nuevos requisitos migratorios.

Por: Editorial
16 de junio 2019 , 09:51 p.m.

Dos hechos ocurridos en los últimos días volvieron a ubicar la migración venezolana en el centro de la agenda informativa. El primero fue la decisión de Nicolás Maduro de ordenar la reapertura, a partir del pasado 8 de junio, de los dos pasos fronterizos en el estado venezolano del Táchira, colindante con el departamento de Norte de Santander. El segundo tuvo que ver con la determinación del Gobierno peruano de establecer una “visa humanitaria” como requisito para el ingreso al país de los ciudadanos de aquella nación. Requisito similar a la visa de responsabilidad democrática que les exige Chile.

Ambos sucesos tienen en común que aumentan la complejidad de este problema para Colombia. De entrada puede decirse que permitir el tránsito por los pasos disminuye el penoso recorrido de personas por las diferentes trochas y es una mala noticia para las bandas criminales que venían lucrándose por esta vía.

Pero es una realidad que la congestión vista en los primeros días fue tal que miles prefirieron pagar para pasar de un país a otro a través de uno de estos caminos. También se espera que la medida tenga un impacto positivo en la economía de Cúcuta, gracias a quienes cruzan la frontera para abastecerse y después regresar.

Pero es verdad, así mismo, que esta novedad debe facilitar –sobre todo si Nicolás Maduro ordena el retiro de los contenedores que hoy siguen en el lugar– el tránsito por los puntos fronterizos, con el respectivo impacto que ello tendría en las cifras de quienes llegan de la patria de Bolívar. Según los datos más recientes de la ONU, 4 millones de venezolanos han emigrado. El 12 por ciento del total de la población. De ellos, 1’300.000 se han quedado en nuestro territorio.

Es fundamental que el Gobierno colombiano busque que todos los Estados de la región actúen de manera coordinada y solidaria.

Sea por las trochas o por los pasos autorizados, todo indica que el flujo migratorio continuará, pues no se ha producido en Venezuela ningún hecho que le permita a la gente alimentar la esperanza de una transformación, en el corto o mediano plazo, con impacto positivo en su calidad de vida. Hasta la fecha, una cantidad significativa de personas que abandonan el país de la revolución bolivariana y pisan suelo colombiano lo hacen con destino final en otra nación de la región. Por tal motivo preocupa que se convierta en tendencia en todo el continente establecer nuevos requisitos migratorios. Guardadas proporciones, Colombia está en riesgo de correr una suerte similar a la de México a raíz de los compromisos que adquirió luego de la presión ejercida por Donald Trump. Esto es, convertirse en “tercer país seguro” para quienes pasan por su territorio con el objetivo de llegar a Estados Unidos.

Ante este panorama, es fundamental que el Gobierno colombiano haga todo lo que esté a su alcance, por las vías diplomáticas, para lograr que todos los Estados del continente actúen de manera coordinada y solidaria. Un desafío tan colosal exige un trabajo constante y armónico de las naciones involucradas. Esto sin descuidar el otro frente, el del cerco diplomático que pretende crear las condiciones para que Nicolás Maduro abandone el poder y la democracia regrese a su país.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com

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