La gente, en la mira

La gente, en la mira

En Cauca y Catatumbo, la disputa por los negocios ilegales tiene a la población sumida en el miedo.

Por: EDITORIAL
12 de agosto 2019 , 07:18 p.m.

Sigue siendo crítica la situación en el sur del país a causa del auge del crimen organizado asociado al narcotráfico. Un estado de cosas similar se vive en la región del Catatumbo, sobre la cual versó el informe de la ONG Human Rights Watch que prendió de nuevo las alarmas.

Las dos zonas tienen en común el negocio de la coca: en ellas se cultiva la hoja, y son corredores por los cuales los traficantes sacan la pasta hacia el Pacífico o Venezuela. También las une el histórico abandono del Estado, traducido en ausencia de instituciones que le permitan a la gente acceder a servicios básicos. Y ahora ocurre que a ambas las ronda el fantasma de los carteles de la droga mexicanos.

Es claro que el fin de las Farc como guerrilla armada hizo que estas regiones vislumbraran, por fin, una luz al final del túnel que, lamentablemente, muy pronto se apagó. En lugar de oportunidades, con la firma de los acuerdos vino un violento reacomodo de fuerzas por las organizaciones dedicadas a negocios ilegales: la mencionada coca, pero también la minería ilegal.

Lo único cierto es el enorme riesgo que hoy corren quienes en estos lugares se oponen a
que prosperen la coca y la
minería ilegal

Este huracán de barbarie ha arreciado su intensidad en las últimas semanas. Los líderes de las comunidades, que con enorme coraje denuncian lo que está sucediendo, quedan inmediatamente en la mira de quienes se disputan el control de los territorios y, por ende, de los negocios. Esto genera una agobiante incertidumbre al saber con certeza que el terror es ley, pero sin conocer quién lo ejecuta, qué pretende y por qué se ha ensañado con estas comunidades.

En el suroccidente del país, y en especial en el Cauca, la angustia se ha multiplicado ante la aparición de panfletos con amenazas de exterminio a las comunidades indígenas, firmados por los mencionados carteles mexicanos. Su circulación se da en forma simultánea con una ola de ataques y hostigamientos contra líderes indígenas y miembros de la guardia que ya han dejado cuatro víctimas mortales. Las más recientes, los guardias Kevin Mestizo y Eugenio Tenorio, asesinados la madrugada del sábado pasado.

De nuevo, no se sabe quién los mató. Muchos en estos territorios hablan de las disidencias de las Farc, de la columna Dagoberto Ramos, pero también está la duda sobre hasta qué punto las amenazas de esos volantes ya se están haciendo realidad. Lo que sí es evidente es que se trata de una situación crítica que motivó la declaratoria de emergencia humanitaria.

La población se sabe en la mira, pero sin certeza de dónde está el arma asesina o quién o por qué aprieta el gatillo, y esto le añade al miedo una dosis adicional de ansiedad y zozobra. ¿Serán mafiosos mexicanos, disidentes de las Farc o miembros del Eln, que quiere apoderarse de la coca y la minería? ¿Otros grupos armados que en tiempos recientes han intentado hacer presencia en la región?

Urge que las autoridades, que avanzan en su labor, pronto tengan certeza sobre qué está pasando para así definir mejor la hoja de ruta. Y que al tiempo se acelere la llegada, para quedarse, de las instituciones. En el Cauca, el Catatumbo y todas esas zonas donde el narcotráfico se alimenta de su ausencia.

editorial@eltiempo.com

Empodera tu conocimiento

MÁS EDITORIALES

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.