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La foto del empleo

La foto del empleo

Un mercado laboral con tantas personas ganando el salario mínimo o menos requiere cambios urgentes.

El informe de mercado laboral del Dane correspondiente al pasado mes de agosto trajo más de una buena noticia. La tasa de desempleo nacional bajó a 12,3 por ciento en comparación con el 16,8 por ciento del mismo período del año pasado, se recuperaron casi dos millones de puestos de trabajo, más de la mitad fueron ocupados por mujeres y el rezago frente a los niveles prepandemia está en 424.000 empleos.

Esto significa que la reactivación de la economía ya está empezando a traducirse en la recuperación de puestos de trabajo para los colombianos, en especial las poblaciones más vulnerables. Bajo este panorama más optimista, cabe recordar los matices menos positivos en la fotografía del empleo y los ingresos en el país, que estructuralmente ya venían desde antes de la pandemia, pero que cuya irrupción deterioró de manera sustancial.

De acuerdo con la Gran Encuesta Integrada de Hogares (Geih) del Dane, en 2020 10,2 millones de personas en Colombia –esto es, el 51,1 por ciento de toda la fuerza laboral ocupada– ganaron ingresos equivalentes a un salario mínimo mensual o menos. De hecho, 6,1 millones, el 30,6 por ciento, recibieron hasta la mitad del mínimo vigente, unos 438.900 pesos, mientras que el 20,5 por ciento, alrededor de cuatro millones, ganó entre medio y un salario mínimo.

Estos guarismos no generan sorpresa al contrastarlos con los niveles educativos de la fuerza laboral ocupada en el país. El año pasado el 40 por ciento de los trabajadores colombianos reportaron no contar con ningún tipo de estudio o básica primaria, el 35,5 por ciento son bachilleres, el 11,2 por ciento son técnicos y tecnólogos y el 13,8 por ciento alcanzaron la educación universitaria.

Bajar la tasa de desempleo es muy positivo. Ahora hay que capacitar a los trabajadores para que respondan a las necesidades laborales

Indudablemente, el coctel actual de empleo, ingresos y nivel educativo de la población necesita cambios urgentes. No solo hay que generar puestos de trabajo, que reduzcan la tasa oficial de 47 por ciento de informalidad en las 23 capitales, sino también capacitar a los trabajadores para que respondan más efectivamente a las necesidades del mercado laboral. En especial ahora que la pandemia del covid-19 ha introducido factores como la flexibilidad en el horario, el trabajo remoto y la mayor demanda por habilidades digitales.

Al eterno dilema del empleo hay que sumarle, en un momento de crisis como el que la economía atraviesa hoy, el debate sobre la generación de mayores ingresos y la pertinencia de la educación y formación de los trabajadores. Recientemente el Banco Mundial publicó un estudio sobre el potencial de los estudios técnicos de educación superior como salida a los problemas de empleabilidad y formalidad del mercado laboral regional. Tras la pandemia, las empresas tienen sus ojos puestos en habilidades digitales, destrezas en logística, ‘marketing’, ventas, entre otras, que pocos trabajadores tienen o saben dónde y cómo adquirirlas.

Recuperar los niveles de empleo previos a la irrupción del coronavirus es solo el primer paso. Se necesita tanto acometer reformas a las normas laborales como desplegar mayores esfuerzos en la capacitación y mejoramiento de la fuerza laboral colombiana que redunden en más ingresos para los hogares.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com

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