La condena de Narváez

La condena de Narváez

Faltan aún pasos para ahuyentar por completo el fantasma de la impunidad en este caso.

Por: EDITORIAL
17 de agosto 2018 , 12:00 a.m.

La conmemoración del aniversario número 19 del asesinato de Jaime Garzón coincidió con la condena del exsubdirector del DAS José Miguel Narváez por su responsabilidad como determinador de este crimen. Aunque tarde, se hizo algo de justicia. Por fin hay por lo menos un culpable de un asesinato que estremeció al país. Fue este un crimen cuya repercusión llega hasta nuestros días.

La determinación trajo algo de alivio, pero persiste en muchos sectores la sensación de que faltan más decisiones como esta para poder afirmar con certeza que el asesinato de Garzón no quedó impune. Es necesario, en este sentido, que la justicia diga cuál fue el papel de los agentes estatales que distintos testimonios han señalado como partícipes del plan para ultimar al periodista.

En otras palabras, es imperativo que se avance con celeridad en los demás caminos de investigación que la justicia tiene pendientes. No pueden quedar incertidumbres ni dudas en un caso emblemático de acallamiento de la prensa y que tanto conmovió a la sociedad.

Persiste en muchos sectores la sensación de que faltan más decisiones como esta para poder afirmar con certeza que el asesinato de Garzón no quedó impune.

Dicho lo anterior, hay que referirse al hecho, inquietante, de que el fallo no reconoce este crimen como de lesa humanidad. Al respecto, la Fundación para la Libertad de Prensa ha recordado que el mismo Consejo de Estado ya planteó en su momento que este “se produjo en medio de un ataque generalizado y sistemático propiciado y/o auspiciado desde la institucionalidad estatal, en contra de un grupo determinado de individuos con características políticas comunes, es decir, personas que pudieran tener algún tipo de vínculo con grupos subversivos (ONG, defensores de derechos humanos, periodistas, etc.”). También fue motivo de justificada inquietud el que la providencia no reconociera el oficio periodístico de Garzón como agravante y motivación del crimen.

En suma: la condena de Narváez es un hecho positivo, pero debe quedar claro que faltan aún pasos para ahuyentar por completo el fantasma de la impunidad en este caso.

editorial@eltiempo.com

José Miguel Narváez

José Miguel Narváez (centro), exsubdirector del DAS.

Foto:

Archivo particular

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