Importancia del censo

Importancia del censo

Es una de las herramientas importantes para que el Estado pueda organizar sus políticas públicas.

08 de enero 2018 , 12:35 a.m.

El empadronamiento es uno de los sistemas más antiguos de la humanidad. En Colombia se comenzó a practicar desde la época de la Conquista. Para los países, una de las estadísticas fundamentales es la del número de sus habitantes y las condiciones sociales en que vive cada uno. Por ello, el Censo Nacional de Población y Vivienda, que empieza mañana, es de extraordinaria importancia, y su costo –310.000 millones de pesos– es tal vez una de las cifras mejor invertidas, pues, a la postre, debe redundar en beneficio general.

El último efectuado aquí sucedió en el 2005, cuando supimos que éramos 41’242.938 habitantes. Pero, muchas cosas han cambiado desde entonces. Se espera que en agosto de este año, cuando el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) entregue los resultados –este será uno de los conteos más modernos que hayamos tenido, de la mano de la tecnología, como debe ser–, estaremos hablando de que aquí vivimos 50 millones de personas. Y seríamos el tercer país más poblado de América Latina. Lo que significa mayores retos.

Es una novedad, y una prueba de fuego a la vez, que los colombianos puedan responder las 50 preguntas del cuestionario vía internet, entre el 9 de enero y el 8 de marzo. Una alternativa voluntaria y muy atractiva, porque facilita su gestión y agiliza el proceso, pues cuando los empadronadores lleguen a los hogares, la visita será mucho más corta.

Después de dos meses de este sistema, un ejército de 31.000 personas irá por el país, puerta a puerta, entre ciudades y montañas, a prueba de fatigas, cumpliendo una labor tan delicada como vital.

Es primordial porque, haciendo un símil práctico, el país son millones de hogares, de los cuales se requiere saber cuántos son en cada ciudad, en cada municipio, en cada vereda; cómo viven, qué nivel educativo, empleos, razas y necesidades vitales tienen; en fin, sus condiciones de vida. De todos. Hizo bien el Presidente al dar la orden de recolectar información sobre la situación de personas en condición de discapacidad y zanjar la polémica creada ante la falta de recursos.

Y esta es la herramienta clave para que el Estado pueda organizar sus políticas públicas, digamos, en salud, educación, vivienda, servicios públicos, asignación de recursos a través del Sistema General de Regalías, para la generación del Plan Nacional de Desarrollo, etc.

Por ello, el censo tiene que hacerse bien. Y que ello ocurra está en manos del Dane, de los empadronadores, que deben realizarlo con la máxima responsabilidad y seriedad.

Pero también, en manos de cada colombiano, que ha de cumplir la cita con los representantes del Dane con voluntad y disposición. Y además, todos, desligar el censo de cualquier color político, así estemos en época electoral.

El nuevo presidente que se posesione el 7 de agosto de 2018 tendrá a la mano una carta de navegación cardinal para comenzar su Gobierno. Con ella, todos sabremos cuántos somos y en qué condiciones vivimos; si el país ha vuelto a recuperar su vocación rural, por ejemplo. Con esa vela, presidente, gobernadores y alcaldes podrán navegar mejor.

editorial@eltiempo.com

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