Implicaciones de un fallo

Implicaciones de un fallo

Es claro que el consumo de alcohol y drogas en espacios públicos genera inseguridad.

Por: Editorial
08 de junio 2019 , 10:22 p.m.

En sus casi 30 años de historia, la Corte Constitucional ha demostrado una y otra vez que no le tiembla el pulso para poner al país a enfrentar y debatir complejas realidades y derechos ante los que otros poderes e instituciones usualmente pasan de agache. La despenalización del aborto en tres situaciones específicas, el matrimonio, la protección social y la sustitución pensional de las parejas del mismo sexo, así como la eutanasia, son derechos reales para miles de colombianos gracias a valientes decisiones de los magistrados que desde 1991 han pasado por el tribunal constitucional.

Siendo esto así, también es una verdad de a puño que muchas de tales decisiones han generado y generan aún polémica. Sin que ello implique, por cierto, desconocer la legitimidad ni el acatamiento que debe existir frente a los pronunciamientos de los jueces. Uno de esos fallos acaba de darse: ocho de sus nueve magistrados tumbaron las disposiciones del Código de Policía que prohíben el consumo de alcohol y sustancias alucinógenas en espacios públicos.

La restricción, señala el tribunal, va en contravía del derecho al libre desarrollo de la personalidad, que ya en 1994 dio pie a la despenalización del porte de la dosis mínima de droga. Una determinación que, por cierto, sigue causando controversia política y jurídica entre los colombianos. Aún no se conoce el fallo completo. Pero su solo anuncio, el jueves pasado, ha generado una entendible preocupación entre las autoridades y, en especial, entre miles de ciudadanos para los que la protección del derecho individual no debe primar sobre el de la sociedad, igualmente legítimo y defendible, a disfrutar de un entorno tranquilo y seguro.

En el mundo entero, la labor de los tribunales constitucionales (o de las salas encargadas de esa función en las cortes supremas) es defender, cuando no crear, los mecanismos de protección de los derechos básicos de los individuos frente al poder de los Estados. Esa es la esencia detrás de figuras tan revolucionarias y queridas para los colombianos como la acción de tutela.

Proteger y hacer valer esos derechos básicos es, pues, un mandato que no se discute. Como no se discute el derecho de cualquier persona a decidir su propio plan de vida, ni la obligación que tienen todas las autoridades y la sociedad misma de salvaguardar de cualquier tipo de discriminación a quien lo ejerce.

Hecha esta claridad, es válida la discusión acerca de hasta dónde prevalecen los derechos individuales, sin discusión alguna, sobre los de todos los demás. ¿Afecta el derecho al desarrollo de la libre personalidad la prohibición del consumo de trago y drogas en espacios abiertos?

La mayoría de la Corte considera que sí. Las autoridades locales y de Policía, y buena parte de la opinión pública, a la luz de las reacciones de las últimas horas, tienen una posición bien diferente. Y no se trata de un invento criollo. En varios de los países con mayores índices de protección de derechos humanos y calidad de vida está, de tajo, prohibido o restringido el consumo de alcohol en sitios públicos, mucho más en aquellos donde hay presencia de niños o escolares. Y ni hablar del uso de drogas.

Tomada la decisión, habrá que esperar que el Estado encuentre las alternativas jurídicas para proteger la tranquilidad ciudadana y, sobre todo, combatir las mafias del microtráfico, que tan bien han aprovechado los resquicios legales abiertos por algunos fallos judiciales sobre el porte y consumo de drogas. Frente tan importante como el de la prevención y la atención integral a los consumidores. La gran mayoría de ellos, más que delincuentes, son ciudadanos que cayeron en el consumo abusivo por motivos que deben atenderse.

De vuelta a la coyuntura, hay que señalar también que las diferentes medidas de orden nacional y local tomadas en los últimos meses para restringir y sancionar el porte y consumo de estas sustancias en el espacio público han tenido un impacto positivo en campos fundamentales como el de las cifras de homicidios. Así ha sido el caso en Bogotá. Según el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, el consumo de alcohol y sustancias psicoactivas es el primer factor de vulnerabilidad asociado a ser víctima de homicidio o lesiones personales.

Para la Corte, por último, vale en este y otros temas claves –como el próximo que debe decidir sobre la fumigación aérea contra los cultivos de coca en el país– la reflexión profunda sobre ese comentario atribuido a Victor Hugo acerca de la Constitución de 1863: que parecía hecha para un país de ángeles. O, en igual sentido, que no es lo mismo legislar –y hacer jurisprudencia– para Dinamarca que para Cundinamarca.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com

Sal de la rutina

MÁS EDITORIALES

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.