Falsos profetas

Falsos profetas

En las redes sociales abundan falsos gurús nutricionales.

Por: EDITORIAL 
26 de abril 2019 , 08:05 p.m.

Saber que las dietas subóptimas son responsables de más muertes que cualquier otro riesgo a nivel mundial, incluido el consumo de tabaco, exige acciones que frenen esta tendencia que hoy acaba con la vida, según un riguroso estudio de The Lancet, de 11 millones de personas en solo un año.

Esto en razón de que se trata específicamente de mala alimentación en términos de exceso, defecto y, quizás lo más importante, desequilibrios muchas veces forzados por desconocimiento, mala orientación y, lo que es peor, por modas o influencias fundadas en intereses que se alejan del bienestar.

Y en esto hay que decir que los falsos profetas de la nutrición, que ya se cuentan por millones, han encontrado en las redes sociales una vitrina sin criterios de selección que cada día atrapa a incautos de diversa índole, pero que tienen en común la creencia de que los consejos que reciben están validados por criterios científicos y quienes los promueven son idóneos para hacerlo.

Los mercachifles proliferan porque no se le da a la nutrición el gran valor que tiene en términos
de salud.

Y los riesgos que de aquí se desprenden son tan serios que hace unos días, la revista Advances in Nutrition alertó sobre la proclividad creciente de la gente, a todo nivel, de buscar información sobre dietas en la red, ante la carencia de espacios idóneos para hacerlo de manera oportuna y confiable.

En otras palabras, referenciaba el artículo, la disponibilidad –24 horas al día, 7 días a la semana y sin cita previa– ha convertido a internet en la fuente de información más consultada en cuestiones de salud en el mundo actual. Y esto es aprovechado por avivatos de todo cuño y personajes que pretenden llenarse de seguidores, cuando no de servir de intermediarios para promocionar productos carentes de las licencias sanitarias requeridas.

En este contexto, los números son contundentes: en promedio, las personas pasan dos horas diarias navegando por internet en sus teléfonos, y el 50 por ciento de dichos usuarios obtienen sus consejos de nutrición en línea, lo cual contrasta con la carencia de espacios para consultas de carácter preventivo y educativo, brindadas por nutricionistas o médicos, favorecidos por los sistemas de salud.

Y esto es muy grave porque las EPS –con las excepciones de rigor– autorizan consultas con profesionales de la nutrición solo cuando las personas están enfermas, y debería ser todo lo contrario, ya que si tuvieran una buena nutrición se evitarían muchas enfermedades. De hecho, se calcula que el 75 por ciento de las muertes en el país son causadas por enfermedades crónicas cuyo origen, en alta proporción, es la mala nutrición.

De ahí que, más que atacar de manera inocua a los mercachifles de las redes, de lo que se trata es de entender que ellos proliferan, simplemente, porque en los espacios académicos y asistenciales no se le otorga a la alimentación el inmenso valor que tiene, en términos de salud, para la población en todas las edades.

Y en este escenario, lo único que queda es instar todo el sector de la salud y a las escuelas para que recuperen los lugares que hoy les quitan los falsos gurús que van más por seguidores que por bienestar, y a los usuarios para que no traguen entero y eviten dietas milagrosas que pueden ser mortales.

editorial@eltiempo.com

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