Secciones
Síguenos en:
El otro contrato

El otro contrato

El abandono de la obra de la planta Wiesner, en Bogotá, es otra alerta sobre la contratación pública

Cuando el país aún intenta digerir el descalabro del millonario convenio del Mintic con el consorcio Centros Poblados, que buscaba conectar digitalmente a 14.000 colegios en zonas apartadas del país, esta semana se conoció otra perla que, guardadas proporciones, también tiene que ver con asuntos contractuales que asume el sector público. Nos referimos al contrato para la ampliación de la planta Wiesner con el fin de mejorar el incremento del servicio de agua para Bogotá y municipios vecinos, suscrito entre la Empresa de Acueducto y el Consorcio Epic PTFW, del que forman parte varias firmas.

Las obras fueron pactadas por 93.825 millones de pesos y 5,7 millones de dólares adicionales. La empresa recibió anticipos por 53.000 millones, y a estas alturas los trabajos deberían presentar un avance del 80 por ciento. Pero, muy por el contrario, el contratista abandonó las labores en febrero de este año y el avance es del 41 por ciento.

La historia se calca una y otra vez: se proyectan obras, se licitan, se las ganan los contratistas y por el camino empiezan los problemas, las prórrogas, los incumplimientos. Después, el tema llega a los tribunales, y mientras tanto el empleo se resiente, los trabajos no cuentan con un final feliz, la desconfianza se apodera de la gente y todo termina costando mucho más de lo acordado.

Según un reciente informe de este diario, la Empresa de Acueducto de Bogotá ya tomó la decisión de declarar la caducidad del contrato e iniciar su liquidación por incumplimiento grave y la afectación de un servicio vital. A su turno, el consorcio acusa a la entidad distrital de no haber garantizado los permisos y las autorizaciones para adelantar su trabajo.

Se siguen viendo las licitaciones como una oportunidad de poner en aprietos al Estado, cuando lo que se pone en riesgo es el bienestar social.

Disculpas que van y vienen y que en el fondo siguen reflejando los enormes vacíos existentes en las normas contractuales para que cosas así no se sigan repitiendo. O porque, aprovechándose de esos vacíos, se siguen viendo las licitaciones como una oportunidad de poner en aprietos al Estado, cuando lo que se pone en riesgo, en el fondo, son los grandes proyectos de desarrollo y bienestar para el país. Pasa en las grandes capitales, como Bogotá, pero también en el Mintic, y seguramente en decenas de municipios y gobernaciones.

En el caso de la planta Wiesner, que por cierto debe su nombre al brillante ingeniero que estructuró los principales embalses de la capital, la cuestión reviste gravedad por lo que significa. Los trabajos que se venían adelantando, y que han quedado suspendidos sin más, tenían por objeto aumentar los metros cúbicos de agua por segundo para su tratamiento, al pasar de 17 a 22. Pero, más aún, estaba previsto un beneficio adicional para la región, pues la demanda de agua proyectada para los municipios pasará paulatinamente de 17 metros cúbicos hoy a 20,49 en el 2050.

Abandonar la obra a su suerte es un daño que sin duda hay que reparar, ¡que toca reparar!, pero a un altísimo costo en términos de efectividad, calidad y confianza. El país y los órganos de control tienen que volver la mirada sobre estos asuntos. Cada proyecto que se enreda de la manera como se han enredado los aquí mencionados solo invita al pesimismo y a una desconfianza generalizada, tanto en lo público como en lo privado.

EDITORIAL ​editorial@eltiempo.com

MÁS EDITORIALES

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.