El incendio de las redes

El incendio de las redes

No hay que menospreciar el uso que les están dando a las redes los líderes insensatos.

Por: EDITORIAL 
15 de mayo 2019 , 07:00 p.m.

El martes pasado, el secretario general de la ONU, António Guterres, dejó una ofrenda de flores en las dos mezquitas en las que un psicópata innombrable no solo asesinó con sevicia a 51 personas que estaban rezando en paz, sino que transmitió la masacre en directo por las redes sociales. El secretario Guterres elogió, en la mezquita de Al-Noor (Nueva Zelanda), a una comunidad “profundamente arraigada en el islam: en el amor, la compasión, el perdón y la misericordia”. Y recordó la esperanzadora reunión que el papa Francisco sostuvo hace algunas semanas con el gran imán Ahmed al Tayeb como un encuentro que invita a las personas de fe a respetarse, a aceptarse como prójimas.

Quizás lo más importante de su declaración, sin embargo, haya sido el llamado a “permanecer juntos en tiempos de dificultades”. “Las redes sociales están siendo explotadas como una plataforma para la intolerancia –declaró ante un auditorio lleno de musulmanes–. Todos debemos mostrar solidaridad en respuesta a este peligroso aumento del odio”. Que un funcionario como el secretario Guterres se refiera a las redes sociales como propagadoras de venganzas e iras, como un lodazal en el que muere la solidaridad que en tantas ocasiones ha rescatado a la humanidad de sí misma, es una señal de que no hay que menospreciar el uso que les están dando a las redes los líderes insensatos y los violentos.

El Secretario General de la ONU ha presentado un par de propuestas para enfrentar el hecho innegable de que “el discurso del odio se está extendiendo como un fuego salvaje en las redes sociales”: ha hablado de proteger los sitios religiosos y de ampliar la respuesta a la política del resentimiento. Está claro que su llamado es a recobrar las conexiones entre los seres humanos, a restablecer la solidaridad más allá de las diferencias, a propagar en las redes el discurso de la compasión y de la piedad –y el criterio de la devoción por el hombre– en vez del fanatismo que se puede dar dentro de las religiones.

Empodera tu conocimiento

MÁS EDITORIALES

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.