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El impuesto global digital

El impuesto global digital

Gravar a las mayores multinacionales es un primer paso hacia una arquitectura fiscal más equitativa.

Hace pocos días la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) anunció un histórico acuerdo en el que 136 países se comprometieron a adoptar una de las reformas más drásticas a la arquitectura fiscal internacional. El pacto consta de dos pilares: uno les da a estas jurisdicciones más derechos para gravar a las empresas multinacionales donde operan y ganan sus utilidades, mientras que el segundo define un mínimo impuesto global a estas corporaciones de un 15 por ciento.

Tras una década de negociaciones, lideradas por el club de las buenas prácticas, este nuevo marco –que Colombia también suscribe– cobija a naciones que representan alrededor del 90 por ciento de PIB global y se traducirá en la redistribución de tributos para muchas más economías sobre más de 125.000 millones de dólares de ganancias de aproximadamente un centenar de las multinacionales más rentables del planeta. La Ocde estima que se podrían generar ingresos fiscales adicionales por unos 150.000 millones de dólares al año.

Este acuerdo es indudablemente una victoria para el multilateralismo en un área como la tributaria, donde, en las últimas décadas, muchos países, desde islas caribeñas hasta naciones europeas, habían protagonizado una carrera por llevar los impuestos a las grandes empresas al mínimo. Asimismo, es un primer paso en la dirección correcta para adaptar las reglas del juego fiscal internacional a las realidades tanto de la globalización como de la creciente digitalización de la economía.

De hecho, buena parte de ese centenar de multinacionales son los grandes jugadores del mundo digital, que suelen pagar impuestos no en los mercados donde operan y venden sus servicios, esto es en sus mercados, sino en jurisdicciones con tasas tributarias mucho más bajas. Tal como las calificó la Ocde, estas corporaciones son las “ganadoras de la globalización”.

Colombia podría beneficiarse de unos dos billones de pesos anuales a partir de la implementación total del acuerdo desde 2024

Los llamados “paraísos fiscales” serán evidentemente los principales afectados por este acuerdo mientras que los países en desarrollo –donde estas multinacionales digitales operan– podrán recibir algunos recursos con los que hoy no cuentan. Según el Ministerio de Hacienda y la Dian, se estima que Colombia podría beneficiarse de unos dos billones de pesos anuales a partir de la implementación total desde 2024.

Hablando de implementación, ese es precisamente el mayor desafío que este histórico pacto enfrenta en los próximos dos años. En 2022 los países signatarios ratificarán lo acordado en una convención, para empezar a aplicarlo a partir de 2023. No obstante, el segundo pilar requerirá, en la mayoría de los casos, incluido Colombia, cambios en las legislaciones nacionales y la aprobación de convenios o tratados multilaterales.

Todos los ojos están puestos, por ejemplo, en el trámite de estas reformas internas por parte del Gobierno de Estados Unidos. Washington fue crucial en el avance de las conversaciones multilaterales y en la inclusión de medidas como el levantamiento de los impuestos digitales que Europa había impuesto. Sin embargo, no hay mucha claridad sobre la posibilidad de que Joe Biden logre aprobar este paquete en el Congreso. Ese es el siguiente obstáculo por superar.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com

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