El desempleo no cede

El desempleo no cede

Pérdida de trabajos en mayo ratifica que la reactivación económica debe incluir plan para el empleo.

Por: Editorial
30 de junio 2020 , 09:25 p.m.

El Dane publicó ayer los resultados del mercado laboral colombiano correspondientes al pasado mes de mayo. No generó mayor sorpresa que la tasa de desempleo en el total nacional haya alcanzado los niveles históricos del 21,4 por ciento, casi once puntos porcentuales por encima de la registrada en el mismo período de 2019.

En mayo, la economía colombiana experimentó la destrucción de 4,9 millones de empleos, mientras que los inactivos aumentaron en 3,3 millones y los desocupados, en 2,08 millones, en comparación con el mismo mes de 2019. Todos los sectores económicos destruyeron puestos de trabajo, en especial 910.000 en comercio y 716.000 en las industrias manufactureras.

Este panorama laboral no es exclusivo de Colombia. De hecho, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) calificó de “inciertas” las perspectivas del empleo en todo el mundo para el segundo semestre de este año. En especial, el continente americano es identificado como la región más golpeada en pérdida de horas laborales. Este es, indudablemente, un escenario preocupante, ya que configura un inmenso costo social, no solo para la actividad productiva del país, sino también para los ingresos de millones de hogares.

Mantener la reactivación gradual de la economía ayudará a frenar el costoso proceso de destrucción de empleos.

De las personas que perdieron sus puestos de trabajo, alrededor del 80 por ciento no cuentan con educación superior, mientras que el 70 por ciento trabajaban en establecimientos de menos de 10 empleados. En otras palabras, las personas con menor nivel educativo y las pequeñas y las microempresas son las que están recibiendo el impacto más duro de la crisis económica en materia de empleo. A ello hay que añadir que los jóvenes y las mujeres son los grupos poblacionales más afectados, con tasas de desempleo mucho más elevadas.

Aunque estas cifras oficiales son unos puntos porcentuales menores que los peores pronósticos, la situación es crítica y merece incorporarse de una manera más agresiva y explícita en los planes de reactivación económica del Gobierno.

No obstante, de este panorama tan negativo se rescatan unas débiles señales de optimismo. Por ejemplo, mientras que el informe laboral de abril registró la destrucción de 5,4 millones de empleos y un aumento de inactivos de 4,3 millones de personas, en mayo ambos datos presentaron una reducción.

Lo anterior se presentó ante la flexibilización de las medidas de confinamiento y la reapertura gradual de los sectores productivos. Mantener la actual hoja de ruta para reactivar la economía no bajará las tasas de desempleo de la noche a la mañana, pero sí ayuda a frenar el desangre de puestos de trabajo que experimentó la economía colombiana en abril.

La disparada de los niveles de desempleo –que ya Colombia tenía altos antes de la llegada del coronavirus– será uno de los impactos con mayor duración que le dejará la pandemia a la sociedad. Así que el país debe retomar la discusión tanto sobre el fortalecimiento de los mecanismos para proteger los empleos hoy como sobre las estrategias para recuperar esos puestos de trabajo en los próximos meses de reactivación económica.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com

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