El deber de cuidarlos

El deber de cuidarlos

Las medidas para los adultos mayores son necesarias. Pero cuidarlos es más que evitarles el contagio

Por: Editorial
21 de mayo 2020 , 08:30 p.m.

En Colombia, los mayores de 70 llevan más de 2 meses en un confinamiento obligatorio, después de que el presidente Iván Duque convirtió a este grupo en el primero en ser cobijado por medidas de protección contra la actual pandemia.

Aunque el objetivo primario es preservar el bienestar de esta población, la más propensa a ser afectada gravemente por la infección, lo cierto es que pasado este tiempo hay datos suficientes para pensar en modificar tan severa restricción.

Las estadísticas oficiales de la pandemia marcan hoy que los adultos mayores representan algo menos del 10 por ciento de los casos confirmados en el país, pero aportan más de la mitad de las muertes registradas por covid-19.

Lo primero que debe analizarse es por qué, no obstante estar aislados, se presentan estos desenlaces, que parecen dejarse de lado en la preocupante creencia de que por ser mayores y mostrar tendencias similares a otros países es una situación normal.

Podría permitirse la salida individual de aquellos que
no presentan comorbilidades, con protecciones rigurosas.

Si bien es cierto que es completamente imposible evitar que los adultos mayores se afecten, ello no impide analizar casos en los cuales los propios hogares podrían ser un factor de riesgo, lo mismo que la posibilidad de infectarse, violando la cuarentena por indisciplina o por necesidades imperiosas de salir a buscar sustento, factores que requerirían corrección inmediata.

En el mismo sentido, hay que tomar en serio estudios con resultados preliminares que demuestran que los encierros prolongados exacerban alteraciones emocionales, así como enfermedades crónicas, que terminan deteriorando la calidad de vida de unas personas con expectativas calculadas en términos de pocos años e, incluso, de meses. En otras palabras, las medidas de protección pueden convertirse en un bumerán. Ya es hora de entender que cuidar no es limitar de manera absoluta las libertades de los mayores, más allá de lo científicamente razonable y necesario.

Algunas experiencias dejan entrever que con una flexibilización progresiva, prudente y con protección adecuada, los adultos mayores podrían superar con éxito los tiempos difíciles que plantea el coronavirus.

Bajo la premisa de que el 90 por ciento de ellos son funcionales y no requieren cuidador, podría permitirse la salida individual de aquellos que no presentan comorbilidades, con protecciones rigurosas y garantizándoseles el distanciamiento físico necesario.

Esto podría hacerse de manera ordenada, iniciando con mayores sanos que están en domicilios, continuando con aquellos que tienen enfermedades crónicas múltiples y complejas y, por último, con los que viven en hogares geriátricos.

No sobra enfatizar que la pandemia no exime a EPS y cajas de compensación de las obligaciones que tienen con esta población, en términos de asistencia oportuna y de facilidades para la provisión de sus medicamentos y otros insumos, como tampoco a los responsables de equilibrarles sus vulnerabilidades económicas.

Es hora de compensar las deudas con los adultos mayores y entender que cuidarlos es más que evitarles el contagio de un virus.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com

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