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Quiénes son los jóvenes

Quiénes son los jóvenes

La nueva generación debe conducir al país a la profundización de su democracia.

El jueves en la mañana, en el contexto de la segunda semana del paro nacional y en el empeño de comprender las preocupaciones, las perspectivas y las voces de las nuevas generaciones que han estado manifestándose en las calles, fue presentado a la opinión pública el ‘Estudio de percepción de jóvenes’, puesto en marcha por la Universidad del Rosario, la firma Cifras y Conceptos y la Casa Editorial EL TIEMPO en medio de las protestas contra el Gobierno Nacional: se trataba de dar con –y todo parece indicar que sí lo es– una herramienta que no solo describa a estas ciudadanías recientes que han terminado representándose a sí mismas, sino que, además, conduzca a un encuentro, a un diálogo intergeneracional que fortalezca nuestra democracia.

Según la encuesta, hecha entre el 6 y el 12 de mayo a 2.556 ciudadanos entre los 18 y los 32 años en Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Cúcuta, Bucaramanga, Pasto, Cartagena, Villavicencio, Neiva, Pereira, Montería y Manizales, el 84 % se siente representado por el paro nacional porque desconfía más que nunca –más que en las dos mediciones anteriores– de las instituciones: el hecho de que los jóvenes que reclaman mejores futuros en las calles confíen muchísimo más en las universidades públicas (58 %) o en las redes sociales (51 %) o en los medios independientes (47 %) que en entidades como la Presidencia (9 %) o el Congreso (7 %) debe empujar a esta democracia a reconstruir el pacto definitivo entre sus gobernantes y sus gobernados. Urge encontrar la manera de que las nuevas generaciones sientan que la democracia les brinda los canales suficientes para que su voz sea escuchada.

Con todo, es muy importante notar que bajo las frustraciones, y en el calor de las marchas, los encuestados sí ven al Comité del Paro como un interlocutor válido –y ello significa que negociar con sus miembros sí es un camino para encontrar soluciones de fondo a la crisis–, pero asimismo es crucial entender que ningún actor debe ni puede reemplazar las conversaciones ni los canales que deben empezar a construirse con los jóvenes, quienes según una reciente encuesta del Centro Nacional de Consultoría y CM&, con una tasa de desempleo juvenil del 23,9 % revelada hace poco por el Dane, han visto cómo la pandemia les ha hecho todavía más difícil conseguir algún trabajo digno.

Es importante notar que en medio de todo lo que ocurre, los encuestados sí ven al Comité del Paro como un interlocutor válido.

En medio de semejante panorama, de las frustraciones, de los miedos y de las incertidumbres que han agravado el estallido social, es francamente esperanzador que el estudio también deje claro no solo que los jóvenes están en la calle para rechazar la violencia a pesar de todos los peligros, sino que están convencidos, en abrumadora mayoría, de que su voto –el voto responsable y a conciencia– sí puede ayudar a transformar las políticas y a resolver los conflictos de su sociedad. A un año de las elecciones legislativas y presidenciales, esa convicción es una lección de principios en tiempos difíciles.

Y es una importante demostración de que aquella nueva generación que está pidiendo solidaridad y justicia social, con energía, alegría y liderazgo, puede conducir al país a la renovación y la profundización de su democracia.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com

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