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Resiliencia empresarial

Resiliencia empresarial

El avance de la reactivación económica ha mejorado el optimismo de empresas, pero aún hay riesgos.

Una de las consecuencias más evidentes de la reactivación económica a partir de septiembre ha sido el mejoramiento de diversos indicadores del sector empresarial. La reapertura de la gran mayoría de los sectores productivos ha dinamizado no solo las ventas y la producción, sino también la confianza y las perspectivas en el corto y mediano plazo.

Según una encuesta, publicada para el más reciente congreso de Confecámaras, el 57 por ciento de las empresas ven con optimismo los negocios y la economía para el 2021. Estos datos están en sintonía con otras mediciones de las percepciones del empresariado. Por ejemplo, el índice de confianza empresarial de la encuesta Pulso Empresarial, del Dane, pasó de 38,2 en junio a 46,3 en la medición correspondiente a septiembre.

En la misma línea se encuentran los resultados de la Encuesta de Opinión Empresarial, realizada por Fedesarrollo. La fase de reapertura económica se ha traducido en mejoras en el Índice de Confianza Comercial –que llegó en septiembre al 22,2 por ciento– y en el Índice de Confianza Industrial, con 6,1 por ciento en el mismo período.

Gran parte de las empresas colombianas han aguantado y se han adaptado a la pandemia, pero el golpe ha sido devastador para muchas.

Las razones de estas tendencias positivas en el ánimo empresarial parten no solo de la decisión del Gobierno Nacional y las ciudades de reabrir las actividades económicas. Esta mirada hacia el futuro también se debe a las ayudas gubernamentales, como los subsidios a la nómina y a las primas de servicios, así como a los recursos provenientes de los créditos.

En el caso de la confianza comercial, es importante destacar las expectativas positivas frente a la situación económica del próximo año. No sorprende, entonces, que estas mediciones –Confecámaras y Fedesarrollo– reflejen que alrededor del 80 por ciento de las compañías reporten que están totalmente en funcionamiento. Para una economía que experimentó una cuarentena en marzo y abril, estos indicadores de operación son muy dicientes.

Incluso, la demanda de bienes y servicios muestra señales de fortalecimiento: para Confecámaras, seis de cada diez empresarios señalaron que desde la reactivación el número de clientes se mantuvo o creció. Además, en el tercer trimestre del año la creación de empresas aumentó un 2,9 por ciento, esto es, 85.000 sociedades.

La pandemia de covid-19, sus medidas sanitarias y sus impactos económicos han infligido un fuerte golpe al tejido empresarial colombiano. La crisis obligó a las compañías nacionales a drásticos y súbitos ajustes en diferentes frentes, como el del trabajo en casa, las inversiones en soluciones digitales, la falta de flujo de caja, los problemas de liquidez y la debilidad de la demanda.

Si bien la pandemia sacó a relucir la robusta capacidad de resiliencia empresarial en la economía, los golpes han sido devastadores para muchas empresas. Las medidas del Gobierno Nacional han sido bien orientadas, pero en muchos casos insuficientes y en otros tantos, tan demoradas que al final no alcanzaron a salvar los negocios.

La reapertura ha inyectado dinamismo a la economía y optimismo a los empresarios. Sin embargo, aún quedan muchos riesgos para las empresas de todos los tamaños.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com

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