Cuidado con Ecuador

Cuidado con Ecuador

El anuncio de resultados de la primera vuelta se suma a otros hechos que pueden salirse de control.

Por: Editorial
22 de febrero 2021 , 09:00 p. m.

Dados los históricos antecedentes de inestabilidad, los acontecimientos que se han venido precipitando en los últimos días en Ecuador no dejan de causar inquietud, porque se van sumando diversos elementos desestabilizadores que se pueden salir fácilmente de control.

El anuncio, el domingo en la madrugada, de los resultados definitivos de la primera vuelta de las elecciones presidenciales dejó por fuera al candidato indígena Yaku Pérez, un aspirante que ya desde antes venía hablando de que la única forma de ser derrotado era a través de un “fraude”, y que es apoyado por una multitudinaria marcha indígena cuya llegada a Quito está programada para hoy.

Andrés Arauz, el delfín del exmandatario Rafael Correa (2007-2017), ganó el 7 de febrero con el 32,72 por ciento de los votos, seguido del banquero de derecha Guillermo Lasso, con 19,74, y Pérez, con 19,39; es una diferencia demasiado estrecha entre los dos últimos que ha alimentado todo tipo de conjeturas y justifica, a sus ojos, la movilización indígena, pues Pérez dice que tiene cómo demostrar irregularidades en miles de actas de votación, por lo que no entiende por qué el Consejo Nacional Electoral (CNE) hizo la proclamación de resultados sin agotar los reclamos. Habla de “fraude de derechas”.

Hay señales inquietantes de que algo puede suceder en la democracia de este país en el que, hasta hace poco, no solían durar los presidentes.

A lo que se suma la inusual intervención de la Fiscalía y la Contraloría, que quieren llevar a cabo una especie de auditoría del sistema de cómputo electoral, lo que ha sido considerado por algunos sectores una especie de golpe de Estado contra el poder electoral, que podría llevar a un aplazamiento o suspensión del balotaje del 11 de abril. El correísmo ve en estas intervenciones la sombra del presidente Lenín Moreno, pues no es ningún secreto que al gobierno que deja el Palacio de Carondelet el próximo 24 de mayo no le conviene el regreso del correísmo, ya que teme retaliaciones y persecuciones. Hay que recordar que el presidente Moreno llegó al poder como delfín de Correa, pero luego se distanció, al punto de que el expresidente lo considera uno de sus mayores enemigos políticos.

La Misión de Observación Electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA) ya hizo un llamado a “resolver las reclamaciones en estricto apego de la ley y a dar cumplimiento al calendario electoral”, por si existe la tentación de demorar la segunda vuelta.

El caso del correísmo merece análisis aparte. Sigue siendo la principal fuerza electoral del país, a pesar de que ha sufrido enorme desprestigio; de que sobre su líder, el expresidente Correa, pesa una condena de ocho años en el denominado ‘Caso sobornos 2012-2016’, y de que el exvicepresidente Jorge Glass está en la cárcel, también por corrupción. Además, muchos de sus principales alfiles están en el exilio, y el mismo Correa fijó su residencia en Bélgica para huir de lo que llama la persecución de quien fue su vicepresidente.

Todas, señales inquietantes de que algo puede suceder en la democracia de este país en el que, hasta hace poco, un presidente duraba menos que un merengue a las puertas de un colegio.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com

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