Reactivar sin amarras

Reactivar sin amarras

Conforme avanza la reapertura económica, se debe entrar en un proceso para finalizar restricciones.

Por: Editorial
14 de septiembre 2020 , 09:25 p. m.

Hace ya dos semanas, Colombia arrancó una nueva fase en la lucha contra la pandemia causada por el coronavirus. Esta etapa se caracteriza por una reapertura de la gran mayoría de los sectores de la economía y un llamado al autocuidado y a la cultura y responsabilidad de la ciudadanía.

Los vientos de reactivación se sienten en los más variados aspectos de lo que han llamado la “nueva normalidad”. Los aviones con pasajeros en vuelos comerciales volvieron a surcar los aires nacionales, así como las flotas intermunicipales a circular por las carreteras del país. Los restaurantes abrieron de nuevo sus puertas en distintos formatos y estrategias en las ciudades, del mismo modo que centros comerciales y demás locales y establecimientos incrementaron sus actividades.

Las decisiones del Gobierno ya han impulsado la generación de pilotos para que los bares vendan bebidas alcohólicas, y ya hay autocines autorizados, como también las solicitudes de espectro para los cultos de iglesias desde los automóviles.

La discusión de la reapertura ya tocó el sector educativo, en especial las escuelas y los colegios, que debaten hoy fórmulas para que los profesores, niños y los adolescentes retornen a las aulas con los protocolos de bioseguridad.

Toques de queda, ley seca
y restricciones horarias son rezagos de la fase anterior de confinamiento contra la
pandemia.

Es, claramente, una nueva fase que trae, así mismo, nuevos desafíos como el delicado balance entre el regreso de buena parte de las actividades económicas con medidas sanitarias y el hecho de que el coronavirus no ha sido derrotado y la lucha contra la pandemia continúa. Más allá de las tendencias positivas que el país ha venido registrando en varios indicadores sanitarios, la decisión de reabrir también se toma ante el desastroso impacto socioeconómico que tuvieron en los colombianos los más de cinco meses de confinamiento.

No obstante, como lo afirman varios dirigentes gremiales, existen aún muchas restricciones de las actividades económicas en más de un centenar de ciudades y municipios. Toques de queda, ley seca y medidas de restricción por horarios y días, picos y cédulas, entre otras restricciones, constituyen un rezago de la fase anterior en esta lucha contra el coronavirus.

Esa etapa, caracterizada por los confinamientos y los cierres, va en contravía con el objetivo de las reaperturas de los sectores productivos. Es necesario que los mandatarios locales entren en un proceso paralelo de levantamiento de todas estas restricciones para desamarrar la reactivación.

Los resultados de la producción industrial y de la actividad comercial, publicados ayer por el Dane y correspondientes al pasado mes de julio, ratificaron el efecto de estas medidas restrictivas sobre el ritmo de la reactivación y las perspectivas de las empresas.

No se trata de desconocer que en algunas ciudades y regiones los indicadores de la pandemia son tan negativos que la única salida es el mantenimiento de algunas de estas restricciones. Sin embargo, la “llave de la gradualidad” en manos de los gobernantes locales viene con la responsabilidad de desamarrar las últimas riendas a las actividades económicas. Solo así se iniciará el tránsito hacia una reactivación con más dinamismo y con bioseguridad.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com

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